Una Jefa Perversa I
Una bella mujer contrata a un hombre casado como su
secretario y no descansará hasta que logre hacerlo suyo y él la posea por todos
sus agujeros.
Erick tenía 37 años, estaba casado con Paloma y juntos tenían
a Patricia, una preciosa niña de 17 añitos aunque bastante desarrollada para su
edad. Trabajaba como informático en una gran empresa. Su vida era idílica hasta
que en una reducción de personal le despidieron. Al principio no le preocupó
mucho, entre la indemnización y el trabajo de su mujer no tendrían ningún
problema económico, pero con el paso del tiempo se fue aburriendo de no hacer
nada y cada vez se sentía más como un parásito, así que decidió salir a buscar
un empleo. El creía que con su cualificación no tendría problemas, pero se
equivocaba. Fue por todas las empresas y todas le decían lo mismo, que
necesitaban a gente más joven. Al final terminó acudiendo al despacho de una
abogada para intentar conseguir un trabajo como secretario.
Era verano, y cuando entró en el despacho salió a recibirle
una chica rubia, con el pelo largo y liso, que vestía ceñido y se le marcaban
perfectamente los pechos en su mini-vestido. Ella le hizo sentarse y se presentó
como Raquel. Le explicó que en realidad buscaba a una mujer pero que tampoco era
imprescindible. La verdad es que Raquel en cuanto le vio deseó tumbarlo en la
moqueta y que le hiciera el amor como un salvaje. Después de unos minutos de
conversación decidió que lo iba a contratar, pero que además de su secretario
sería su escape sexual. Estuvieron hablando durante mucho tiempo, Erick le dijo
que estaba casado y que tenía una hija... y al terminar la entrevista Raquel le
dijo que estaba contratado.
A los dos días, Erick empezó a trabajar en el despacho de
Raquel y ésta, desde el principio, decidió que lo haría suyo en el menor tiempo
posible. Para alcanzar su fin vestía muy sugerente, para explicarle cualquier
cosa se inclinaba lo suficiente para que el hombre viera perfectamente sus
pechos, se rozaba con él a la menor oportunidad intentando restregar su redondo
y duro culo por su paquete... pero Erick no se daba por aludido, es más, de vez
en cuando empezaba a hablar de su mujer y de lo feliz que era en su matrimonio.
Ante esta perspectiva Raquel cambio de plan. Decidió que además de hacer que
Erick la deseara y se entregara a ella en cuerpo y alma, conseguiría que se
acostase con otras mujeres y gozar del cuerpo de su esposa y su hijita.
Durante los siguientes días estuvo preparando la estrategia,
hasta que llegó el momento adecuado. Era miércoles, las 19 h. Hacia un calor
sofocante. Raquel le había pedido a Erick que se quedara un poco más en el
despacho porque tenía mucho trabajo. Era el momento de poner el plan en marcha.
Raquel seguía enfrascada en sus escritos, al poco fue a la
oficina y le dijo a Erick que estaba bañada en sudor y que tenía que cambiarse
de ropa para no caer desmayada. Se fue detrás de un biombo pero el reflejo de un
espejo y un haz de luz le permitían a Erick ser un privilegiado espectador de lo
que allí ocurría.
Empezó a desabrocharse la chaqueta azul, debajo llevaba una
camiseta empapada de sudor, se la quitó y liberó así sus tetas de aquella sauna,
luego se quitó la minifalda y se quedó con un tanga blanco, dudó un poco, la
piel morena le brillaba con todo aquel sudor y un aroma de perfume y sudor a
mujer llegó hasta Erick. Después de colgar la camiseta y la mini para que se
secaran, se sacó también la tanga; Raquel tenía un cuerpo voluptuoso y desnuda
parecía más mujer, se agachó para recoger la tanga del suelo y le pudo ver bien
sus hermosos muslos y su culo prieto, tenía unas nalgas muy bien desarrolladas,
no en vano Raquel hacía aeróbic tres veces por semana. Se sentó en una silla y
empezó a sacarse las medias blancas que aunque era verano llevaba, abrió sus
piernas y pudo ver su ingle depilada y la marca blanca en su piel dejada por su
bikini, separó sus piernas y mostró su sexo con un poco de pelo cuidadosamente
recortado que hasta ahora había estado apretado por su tanga, se giró y mostró
de nuevo sus glúteos marcados por las gomas de sus bragas.
Era difícil concentrase en aquella situación y la polla de
Erick empezó a dar señales de descontrol.
Raquel cogió una toalla y se empezó a secar primero sus
tetas, su vientre, se frotó vigorosamente sus nalgas continuó frotándose sus
piernas, subiendo y secándose sus muslos, cuando llegó a la entrepierna vio como
se secaba su sexo por un rato y empezaba a jadear. De repente su móvil sonó.
Rápidamente se puso una bata blanca que había en el perchero,
como si fuese una científica, sin nada debajo y salió disparada hacia la puerta,
no sin antes sonreír a Erick y mirarle dubitativamente por un instante, ¿qué
cómo va eso?. Él siguió tecleando para disimular.
Al poco rato volvió y le dijo que tenía un problemilla con el
ordenador y que si podía ayudarla. Erick se levantó, la acompaño a su despacho y
le comenzó a explicar algunas cosas del Windows.
Raquel se había sentado a su lado y llevaba la bata blanca
con algunos botones sin abrochar, mostrando sus muslos morenos, Erick seguía
vestido con la reglamentaria camisa y corbata, ella le dijo que se pusiese
cómodo y que si quería se podía quitar algo de ropa y ponerse otra bata blanca.
El estaba muy excitado así que tomó su palabra ya que estarían a 35 grados
dentro de aquel cuarto y se levantó y fue detrás del biombo, empezó a desnudarse
y se quedó en pelotas, levantó la vista para recoger la bata y pudo ver a Raquel
mirándole el paquete por el espejo y sonriéndole (quería ésto decir que ella
sabía que antes la había visto quedarse completamente desnuda?, la duda le
asaltó y un sudor frío invadió su frente).
Se vistió con la bata prestada puso cara seria y volvió a
sentarse junto a ella para seguir, parece que en su ausencia ella se había
desabrochado un botón más de abajo y dos de arriba, ya que ahora se podían ver
la redondez de sus pechos y lo voluminosos que parecían sin sostenes y sus mulos
hasta la mitad.
Le preguntó entonces si le parecía atractiva, se levantó de
la silla y girándose se levantó la bata por encima de las rodillas mostrándole
sus muslos por atrás, no llevaba nada y le llegó el olor de su coño, se puso
frente a él y le dijo si no le importaría si le mostraba sus pechos para conocer
sólo su opinión.
Se desabrochó los botones que faltaban y tiró al suelo la
bata; su cuerpo era increíble. Raquel no era perfecta de cara, pero su cuerpazo
compensaba de lejos cualquier otra deficiencia, entonces para la sorpresa de
Erick le tomó de una mano y se la puso en uno de sus pechos, aquello era
demasiado y ya perdió la compostura, se levantó y empezó a acariciarle aquel
pecho luego pasó al otro y con la otra mano la agarró de la cintura y la
aproximó hacia él, su miembro ya estaba delatando su interés, ella empezó a
desabotonarle la bata blanca y la dejó caer al suelo, se quedó en pelotas, su
miembro mirando al techo, ella puso una extraña mirada que nunca antes le había
visto y con una gran sonrisa le empujó y le hizo sentar en la silla, se
arrodilló frente a él y empezó a besarle y lamerle la parte interior de los
muslos, hizo que reclinase la silla y empezó a subir con su lengua, muy
lentamente hasta que llegó a sus ingles, empezó a besar su escroto se lo puso en
la boca y con la mano agarró su polla erecta y comenzó a masturbarle. La verdad
es que Erick tenía un muy buen aparato, largo, grueso y venoso.
Raquel introdujo su glande entre sus labios y empezó a
succionarlo como si se tratase de un chupa-chups, con una mano le manoseaba los
testículos y con la otra le empezó a meter su dedo índice por el culo. Al poco
le dijo que parase, le pidió que se sentase encima, se levantó con la cara
congestionada y llena de sudor, tenía todo el pecho, piernas y muslos empapados,
cogió su miembro y lo dirigió hacia su sexo.
Ella se sentó suavemente encima de su dura polla y se la
metió lentamente toda dentro, la acariciaba sus muslos y no podía evitar subir
sus manos hasta agarrarla por sus nalgas. Sujetándola por debajo, empezó a besar
y lamer su boca, sus lenguas se encontraron en una sucesión de chupadas a cuál
más fuerte, sus pechos saltaban de gozo, buscó uno de sus pezones color cereza
oscuro y se lo puso en la boca, chupándolo como nunca había chupado un pezón,
ella empezó a jadear de placer, seguía subiendo y bajando y golpeaba cada vez
sus testículos con el característico zchap-zchap frotándolos impunemente con sus
nalgas sudadas. Al fin le dijo que parase, que se iba a correr. Ambos se tiraron
al suelo enmoquetado de la oficina, ella se puso a comerle el glande y se giró
mostrándole su culo arqueado, abierta de piernas le puso a medio palmo de su
cara su sexo, sus tetas presionaban el estómago de Erick y empezó a manosearle
sus testículos de nuevo, él ya tenía su cara enterrada entre sus piernas levantó
la cabeza un poco y le separó los muslos, empezó con la lengua a explorarle sus
muslos salados de sudor, siguió hacia arriba y marcó con su saliva el territorio
de: su ano y su coño, su lengua paseaba de arriba a abajo como si tratase de
limpiar su sudor, sus labios eran una delicia, separó con las manos sus dos
glúteos y empezó a succionarle el clítoris, ella estaba fuera de sí. Nunca había
disfrutado tanto con un hombre. había logrado tragar sus 21 cm hasta su base en
un frenesí de chupadas y Erick se iba a correr, hizo ademán de retirar su polla
de su boca, pero ella intensificó sus succiones y se quedó con toda la leche en
su boca, Erick casi perdió el conocimiento, mientras ella se había corrido
encima de su nariz y cara. Un olor a sexo invadía la estancia.
Pero la fiesta no había terminado para Raquel. Una vez que
había logrado eliminar al marido perfecto era el turno de conseguir que la
deseara más a ella que a su mujercita.
-¿Té ha dejado Paloma que le des por el culo alguna vez?
Preguntó Raquel con carita inocente.
Erick se quedó de piedra. La verdad era una de las fantasías
a las que su mujer nunca había accedido.. pero no tuvo mucho tiempo para pensar
ya que Raquel de nuevo estaba a la carga. Había cogido su polla flácida e
intentaba devolverla a la vida con su hábil lengua. El no tardó en reaccionar y
a los cinco minutos ya estaba como una moto, deseando romper ese culito tan
hermoso. Raquel se levantó y le llevó hasta el sofá, le abrazó y le dijo al
oído:
-Dame placer por el culo, dame placer". Él la cogió y le echó
medio cuerpo fuera del sofá, le abrió completamente las piernas y sin más se la
enchufó en su culito. Erick se apoyaba en el suelo, y usaba todo el peso de su
cuerpo para encularla, jadeaban de placer...cada vez la enculaba más y más
rápido, aquella posición les excitaba, pero él quería poseerla más, así que se
sentó en el sofá
"Empálate", le dijo con una cara de vicio como nunca había
tenido.
Ella saltó encima, puso los pies desnudos apoyándolos en los
muslos de él y se dejó caer empitonando su culo en aquel enorme miembro,
mientras iba gritando de placer, Erick entonces la cogió de los pechos y la
apretó contra él, mientras que la hacia saltar, apretaba los pechos con sus
manos.
"Cerdo, como siento tu polla en mi culo... no pares...
AGGHHHH"
Ahora una de sus fuertes manos se fue hacia su depilado sexo,
casi podía tocar su polla, pero sus dedos se metieron en su empapado coño,
estaba derretida, su chocho chorreaba, le metió varios dedos, y volvió a
correrse en su mano, entonces giro la cabeza y sus bocas se unieron. Allí con la
mano en su coño y su pecho, la boca en la suya y su polla en su culo, no pudo
resistir más, y volvió a correrse en su culito. Vaya descarga, al final el semen
caía por su ano cuando se la sacó, estaban empapados de sudor y demás
líquidos... Ambos se fundieron en un tierno beso mientras Raquel le confesaba
que jamás había disfrutado tanto con un hombre.
Después de esta experiencia Erick no sintió ningún
remordimiento por su mujer y su hija. Había disfrutado como nunca y aunque amaba
a Paloma, el sexo con Raquel era como la mejor de las drogas.
Si queréis enviarme vuestros comentarios, hacedlo a:
erick666@mixmail.com
En los siguientes relatos podré introducir las variantes que
me indiquéis.