Yo soy un cornudo total. Y no conforme con que un compañero
de trabajo se coja a mi mujer, he dejado que él me haya llevado hasta lo más
profundo y abismoso de mi propia personalidad. Tengo dos hijos, uno de ellos se
llama Estela, quien ahora tiene tres años de edad. Con mi corneador, que se
llama Rolando, estamos planeando ya para la época en que Estela sea mayor y esté
lista para su debut sexual cuando su coñito se pueble de vellos. Para no
apresurarnos demasiado, en mis planes la veo a ella en esa situación cuando
cumpla los quince.
Me imagino a Rolando, tomando fotos en la primera sesión
fotográfica de su vida, de mi hija Estela. Rolando, mi compadre la haría creer
que él tiene contactos dentro del mundo del modelaje y que con algunas buenas
fotos él podría hacerla modelo. Por supuesto que él se aprovecharía de la
confianza, desnudez y lo incitante del momento para lograr que ella se le
entregara al estar ambos a solas en su casa. El la convencería diciéndole que
todas las modelos lo hacen con el fotógrafo, que es algo natural y que beneficia
su carrera.
Y mi hermosa hija, con sus 15 años a esas alturas, creyendo
en la palabra de su "tío" Rolando, y seducida por su atracción hacia él,
aceptaría los apasionados besos y caricias de mi compadre, quien sin mayor
resistencia se la llevaría a la cama. Rolando besaría las tetas y acariciaría el
culo de mi hija. Ella recibiría los besos de mi socio y sentiría las manos y
dedos de él por todas partes. Estela se sentiría deseada como nunca antes, y
conciente de que estaría dando el paso definitivo para convertirse en mujer, se
abriría de piernas para él.
Sin alargar más el momento, Rolando le metería su larga y
gruesa verga, sin condón además. Estela le daría tiernos y apasionados besos a
su "tío", sintiendo que con ello se convertían en novios. Y Rolando le
manosearía las tetas y el culo, a la vez que le penetraría el coño, sabiendo que
con eso convertirá a mi hija en su puta.
Rolando se aprovecharía de la situación y lo seducida que
tendría a Estela para cogérsela en distintas posiciones, por distintos hoyitos,
y fotografiarlo todo. Durante esa tarde, mi joven hija pasaría de ser virgen a
ser la puta gratis de mi compadre. Y cuando yo la fuera a buscar más tarde a la
casa de él, Rolando haría como habíamos acordado, y disimuladamente, me echaría
las braguitas de Estela en un bolsillo, demostrando el éxito del plan trazado
por él y por mí.
No sabiendo aún todos los detalles de lo que pasó entre
Estela y Rolando en las horas previas, yo me llevaría a casa a mi hija en
nuestro auto. Durante el viaje yo actuaría como padre ignorante de lo que acaba
de ocurrir, y ella actuaría como la dulce e inocente hija de su papi. Ella me
hablaría de cosas comunes y comentaría detalles de lo que vemos por el camino, y
yo al ver sus labios moverse me la imaginaría mamando la verga y las bolas de
Rolando. Y al mirar su pecho, vería delante mío la imagen de mi compadre jugando
con esas tetas, tal vez poniendo la verga entre ellas y haciendo que Estela las
sujete mientras Rolando se las coge. Al mirar su jeans, yo vería a Estela
desnuda y me imaginaría su coño y culo bien mojados con de leche de macho recio
que es mi compadre.
Para no preocupar a Marisol, su madre, yo le propondría a
Estela que no mencionara la sesión de fotos, o que si le preguntaran algo más
tarde, que responda que estuvo donde una amiga. Estela, pensando en que así su
"secreto" estaría protegido por mí, aceptaría mi proposición. Tal vez en su
ingenuidad creería que yo al caer en la complicidad, estaría luego obligado a
ayudarla en nuevas excusas para estar a solas con Rolando en su casa. Estela
agradecería mi gesto y se apoyaría en mi hombro como suele hacerlo, sólo que
ahora yo en vez de sentir ternura, me excitaría pensando en que mi hija tiene el
coño lleno del semen del amante de su madre.
Seguramente que Estela a esas alturas siempre hubiera
sospechado que entre Marisol y Rolando haya habido algo. Es que mi mujer y
Rolando siempre han sido demasiado obvios para mi gusto. Pero tanto yo como su
madre la hubiéramos calmado diciendo que con su tío sólo hay una amistad
cercana, y que Rolando y Marisol además jamás están solos, terminaría Estela
aceptando que en realidad ahí no hay nada más. Y con ello el camino a enamorarse
de su guapo tío Rolando sería más corto aún.
Marisol es celosa y posesiva, y seguramente no aceptaría
compartir a su amante con su propia hija. A mí la idea de que mi corneador se
ensarte a las dos mujeres de mi vida me ha gustado desde siempre, de modo que
cuando Estela llegara a buena edad y sintiéramos con Rolando que era hora de
echar a andar el plan "papi cornudo", lo planearíamos todo muy bien y haríamos
hasta lo imposible por realizarlo.
Rolando se seguiría cogiendo a mi mujer como siempre. Y los
días que Marisol trabajara por las tardes, yo llevaría a Estela a casa de
Rolando para que ella continuara probando su futuro como modelo profesional. Con
eso mi hija se acercaría más a mí, por nuestra complicidad, y Rolando me pagaría
al día siguiente, en nuestro lugar de trabajo, mostrándome las fotos de Estela,
desnuda y penetrada por todos sus hoyitos, con manchas de leche por toda su cara
y cuerpo además. Y las fotos más deliciosas harían que yo me pajeara en honor al
hermoso y bien cogido cuerpo de Estela y lo putita que hemos puesto a mi joven
hija.
Rolando sabe cómo manejarme y excitar mis sentidos al
hablarme del cuerpo y los hoyitos de mis hembras. El no sólo me contaría de su
manera de utilizar a mi Estela, sino que me adelantaría sus planes de
compartirla con otros machos. Y él mencionaría mi parte activa en ello, al
planear que sea yo quien la desnude para él y sus invitados. Qué delicia, qué
honor sería. Me gustaría ver la cara de todos esos machos cuando yo desnudara mi
hija para ellos, y me excitaría ver cómo le meten la verga al mismo tiempo por
todos sus hoyitos y la dejan bien ensartada y utilizada. Y me gustaría verlos
luego, extenuados y complacidos después de haber tenido sexo en grupo con mi
hija.
Aunque antes de eso habría que consolidad ciertas cosas. Yo,
discretamente, haría entender a Estela que Rolando se está enamorando de ella.
Seguramente que Estela se alegraría de ello y pediría mi complicidad para seguir
viéndolo en casa de él. Yo me ofrecería a ayudarla y me iría quedando en casa de
Rolando mientras ellos dos se van al dormitorio. En poco tiempo ella sabría que
yo estoy enterado de todo y que me parece natural que tengan sexo. Rolando hasta
le mencionaría que yo por casualidad vi las fotos de ella desnuda y cogiendo, y
que no me molestó para nada. Con la poca experiencia de Estela, y el buen
planeamiento mío y de Rolando, ella terminaría aceptando que es natural que
ellos cojan en la habitación sin preocuparse siquiera de cerrar la puerta. Y
Rolando se encargaría de bromear, mostrándome el cuerpo desnudo de Estela al
levantar las mantas cuando ellos estuvieran en la cama luego de una cogida.
Estela aceptaría que es natural estar desnuda en la cama con su "novio"
reponiéndose de un buen polvo, y con el tiempo no se incomodaría de que yo esté
ahí mismo sentado en la cama conversando con ellos. Y junto con eso, ella se
acostumbraría además a mi constante presencia antes o después de un polvo. La
meta con Rolando sería que ella se acostumbrara incluso a que yo estuviera ahí
cuando tuvieran sexo. Es algo que lo excita tanto a él como a mí.
Aprovechando nuestra complicidad, y momentos a solas en
nuestra casa, yo hablaría con Estela sobre sexo y le daría consejos de qué cosas
son más deliciosas para un hombre en la cama. Yo le daría mi apoyo y comprensión
y le recomendaría disfrutar de su juventud teniendo sexo del bueno con Rolando.
Le diría que adquiera experiencia a través de probar todas las cosas que Rolando
le ofreciera hacer dentro del sexo. Y Estela a cambio me contaría de sus propios
labios del excitante y fogoso sexo que mi compadre le da y lo que ella siente al
entregársele. Qué delicia el ser el confesor de mi propia hija cuando ella me
cuente cómo mi mejor amigo se la coge por todos sus hoyitos. Cuando Estela y yo
habláramos del tema, siempre usaríamos la expresión "hacer el amor". Ella lo
haría porque seguramente que estaría enamorada de Rolando, y yo, porque así
Estela sentiría que yo veo su relación con él como una relación amorosa y de
pareja.
Más adelante llegaría el hermoso día en que Estela aceptara
totalmente mi presencia en la habitación mientras "hace el amor" con Rolando.
Ahí yo vería a ese semental cogiéndose a mi adorada hija, y mostrándome lo bien
adiestrada que la tiene. En conversaciones anteriores, yo ya habría convencido a
Estela de que el ser llamada "puta" en la cama, y otro tipo de morbosas
palabras, es algo natural y excitante para el hombre, y que es parte de la
fantasía sexual de todo macho recio. La haría entender que todo ello es un juego
y que no tiene nada de malo, al contrario, que es un buen condimento en la vida
sexual de una pareja. De esa manera, Estela no se incomodaría cuando Rolando le
dijera lo que le viniera en gana cuando estuvieran en la cama. Yo vería a
Rolando gozar de mi hija, y a ella recibiría la verga por todos sus hoyitos y se
dejaría llamar por todo tipo de cosas, y ya estaría acostumbrada a que yo la
viera ser cogida por su "novio". Rolando por su parte me ordenaría ser su
fotógrafo oficial, y me haría filmarlos teniendo sexo, y me ordenaría en qué
posiciones él quisiera ser fotografiado cogiéndose a mi Estela.
De vez en cuando y como "broma", Rolando me fotografiaría
junto a mi desnuda hija. Ella recién utilizada y con su coño o cara llena de
leche, y yo acostado a su lado, desnudo y con expresión de orgulloso y
complacido. Seguramente que luego yo me enteraría de los nefastos planes de
Rolando para obligarme con esas fotos a hacer siempre como él me ordenara, de
otro modo las fotos llegarían a poder de Marisol. Lo peor es que mientras más
fotos yo me dejara tomar, mayor sería el poder de Rolando sobre mí. Y cada vez
las fotos en las que yo tendría que aparecer serían más osadas. Y a la larga,
sin saber mi hija de que las fotos serían material para chantaje, y enamorada de
Rolando además, ella aceptaría que nos tomáramos fotos donde yo estuviera en la
cama con ella, haciendo creer a quien pudiera verlas que yo tenía sexo con mi
propia hija. Para Estela eso sería parte de complacer las ardientes fantasías de
su novio. Para mí sería parte de la trampa que yo mismo creé y en la que luego
caí.
Y tarde o temprano pasaría lo que Rolando me tiene deparado.
Me haría posar acostado desnudo y encima de Estela estando ella con las piernas
abiertas, con la diferencia esta vez que luego de tomarnos unas pocas fotos, él
apagaría la luz y me obligaría a seguir en esa posición, entre las piernas de mi
hija, mientras él se acuesta a su lado y la va excitando con deliciosos besos. Y
amparado en la complicidad de la oscuridad y el dominio de Rolando sobre mí y
Estela, yo no podría evitar que mi erección encontrara el coño de mi hija y
comenzara a deslizarme a su interior. En caso de que Estela tratara siquiera de
evitarlo, Rolando la calmaría con besos y caricias. Y una vez bien dentro de mi
hija, yo comenzaría a moverme con más y más ganas, y ya no podría ni querría
interrumpir el placer de cogerme a una putita de 15 años con un cuerpo tan
delicioso. Si tuviera además la suerte de que ella se entusiasmara con el
movimiento de mi verga en su coño, gozaríamos rico los dos, aceptando con ello
el haber roto las reglas de todo lo que es prohibido entre padre e hija.
Luego de que yo haya eyaculado dentro de Estela, y sin condón
además, Rolando encendería la luz para hacernos volver a la realidad y tomar más
fotos de padre e hija, con la diferencia de que ahora sí serían pruebas
contundentes. Estela no se molestaría de que Rolando tomara fotos ya que
pensaría que son para la colección de fotos de su novio, y obedecería la orden
de abrirse de piernas para mostrar la leche que yo haya echado en su coño.
No me extrañaría que durante algunos días Estela y yo no
habláramos del tema, más que nada por sentimientos de culpabilidad o vergüenza.
Es que no es algo menor el haber consumado sexo entre padre e hija. Pero luego
lo conversaríamos, y yo le diría lo maravilloso que fue para mí, y vería cómo
convencerla para que volviéramos a tener sexo. Y ya diciéndome que sí a una sola
vez, me sería más fácil en las siguientes ocasiones en que estuviéramos solos,
que me diera una cogidita. Una "rápida". Y Estela, llevada por nuestra
complicidad y su amor a mí, y sabiendo además lo feliz que eso me haría, se iría
conmigo a la cama y se abriría de piernas para mí. Y ahí, mientras le ensarto el
coño y le mamo las tetas, yo le acariciaría el culo y lograría hasta que
respondiera mis besos. Cambiar posiciones sería una delicia, y con gusto yo me
pondría detrás de ella para mirarle su rico trasero y el hoyito del culo
mientras le ensarto el coño. Seguramente que con una mano yo la tomaría firme
del cabello, y que con la otra le manosearía las tetas y el clítoris a mi
deliciosa hija. Estela recibiría las embestidas y se movería rico para
satisfacerme de una vez y dejarme satisfecho.
Por otra parte, estando Estela más y más enamorada y seducida
por Rolando, y acostumbrada a complacerlo en todo lo que él quisiera, nos
pondríamos a planear él y yo una fiestecita donde la invitada de honor sería
Estela. Ella sería la única hembra presente, y Rolando se encargaría de que ella
fuera utilizada sexualmente por todos los machos presentes. Mi función ahí sería
primero que nada el ayudar a desnudar a mi deliciosa hija. Rolando habría
informado previamente a los presentes de mi calidad de padre de Estela. Y luego
yo tendría que fotografiar y filmar cuando esos machos sedientos de placer le
metieran la verga hasta el fondo de sus hoyitos a mi dispuesta hija. Qué
excitantes fotos tomaría yo de la sumisa y hermosa adolescente recibiendo la
leche de esos ardientes sementales. Mi hija Estela, a quien traje al mundo como
mi primogénita, sería ahora la puta gratis de esos machotes, y la esclava sexual
de Rolando. A cambio de que yo facilitara sus encuentros con Rolando, Estela me
prestaría sus hoyitos cuando yo se lo pidiera, estando solos en casa.
Y aunque Estelita por ahora está muy pequeña, con Rolando de
vez en cuando nos imaginamos las ricas cogidas que él y sus amigos le van a dar
cuando a mi hija le salgan pelitos en su coño. Anhelo que llegue pronto ese día,
y poder ver las blancas manchas de leche de mi compadre en los pelos del coño de
mi nena. Me encanta que Rolando me ponga los cuernos con mi mujer. Pero ahora
quiero más: quiero que mi hija crezca luego para que ella también sea la putita
gratis de mi compadre. Qué hermoso va a ser el día en que los cuatro entremos al
dormitorio, y yo les baje las bragas a mis mujeres, para que mi compadrote les
meta la verga por los hoyitos que quiera. La primera mitad, que Marisol sea la
puta de Rolando ya resultó, y me enorgullece enormemente. Ahora falta que
Estelita crezca lo suficiente, para iniciarla en los placeres del sexo y sea una
deliciosa putita.