Desde hace mucho tiempo recuerdo que he tenido cierta
fascinación hacia la ropa interior femenina que mas que un trauma o una obsesión
es una adoración para mi.
Aproximadamente yo tenia como 10 años cuando me puse mi
primera tanga, una prenda que mi mamá llevaba sin usar y tenia guardada en su
cajón de prendas, una tanga azul con florecitas bien sexy, recuerdo que ese día
que tomé prestada la tanga y me la puse fue el primer encuentro con la
excitación y desde entonces mi obsesión por la ropa interior femenina ha sido mi
mas grande anhelo en toda mi vida. Ver a las mujeres de buen cuerpo usando esas
mini prendas me prende al 100% con ganas de volverme una de ellas y vestirme
como una zorra, de colegiala con unas minifalditas enseñando la tanga es mi
sueño erótico.
Durante la entrada de mi adolescencia no tuve mas remedio que
usar los calzones de mi mamá para sentir ese ricura que me proporciona la ropa
interior y ese simple hecho me hacia sentir como una mujercita bien golfa que
merecía todos los favores sexuales que me pudiera proporcionar el mundo.
Quisiera no acordarme tanto de mi infancia y adolescencia
pues no fue tan divertida en estos aspectos hasta que comencé a comprar mis
propias tangas. Recuerdo aquella primera vez en que me decidí a comprar por
primera vez mis propias prendas femeninas, era tanta la desesperación por
hacerme una putita independiente que así sin mas me animé a comprarme unos
calzones de mujer, yo tendría entonces apenas 14 años, la plena edad en que toda
buena niña como yo iba a la secundaria y le entraba la emoción por el sexo. No
soy homosexual ni bisexual pero el hecho de ver mujeres semi desnudas modelando
o en catálogos de lencería me provoca una gran emoción de usar esas prendas que
quisiera hacer lo que fuera para ser modelo y posar con esas mini prendas.
Esa vez obtuve mi primera tanga comprada en el centro
comercial, recuerdo haber llegado a dicho centro en el departamento de damas y
no sabia por donde escoger pero era tanta la pena que sentía que no hice mas que
agarrar dos tangas, una de hilo dental y la otra de señorita y un bóxer chico
para que me quedara apretado y sintiera rico al usarlo que al instante de coger
las prendas fui a cajas y pagué mi mercancía o mejor dicho mi vestimenta. Para
ese entonces yo tenia tanta pena de usar una tanga que solo me las ponía cuando
tenia tantas ganas por ser saciada sexualmente y no hacia mas que masturbarme
con las prendas puestas como todo buen pervertido aunque aun así no perdía las
ganas de algún día usarlas como mi ropa interior del diario al fin de cuentas lo
que a mi me gustaba eran las prendas intimas femeninas.
En otra ocasión recuerdo haber estado desesperada por una
tanga del color que fuera que fui a otro centro comercial y robe una tanga
blanca estilo deportivo fingiendo entrar al vestidor a probarme un pans rojo
todo feo, para eso entré al departamento de ropa interior y había tantas mujeres
supervisando pero aun así no se ni como me arme de valor para escogerla y
hacerlas creer que iba a pagarla cuando en realidad le quité los ganchos y me la
guarde en las bolsas del pantalón, cogi el pans y fui al vestidor, ahí dentro le
quité las etiquetas a la tanga y me la puse, fue la primera vez que Salí al
mundo con una tanga puesta y me sentí muy bien, quería que todos y todas me
observaran pues se sentía tan rico que no quería que la sensación pasara.
Y así fue como poco a poco me fui haciendo de mis propias
prendas… tan solo iba a los centros comerciales ya sea a robarlas o a comprarlas
y eso me gustaba.
Hubo un tiempo en el que me olvidé de adquirir de ese modo
mis tangas pues fue el la edad en que las mujeres me empezaban a hacer caso y la
calentura se aprovechaba de mi que en dos ocasiones iba a calentar a dos de mis
ex novias tan solo para quitarles sus prendas, solo que no me gustaba que las
dejaran mojadas era asqueroso dejar así sus prendas, y aun así me las ponía solo
que no les decía a ellas para que no pensaran mal de mi y me siguieran haciendo
favores sexuales.
Ya después de un tiempo me conseguí a la novia con la que
ando actualmente. Todo comenzó normal pues ella aun era primeriza en estos temas
y por un buen rato tuve que portarme bien solo de vez en cuando llegaba a
ponerme mis prendas y eso era solo si estaba urgido. Ya después me la empecé a
follar.
A mi la verdad me vale eso de la primera vez y del amor pues
mi gran amor siempre fue, es y serán las prendas femeninas que solo me la
follaba por corresponderle y me aburría hasta que decidí confesarle mi gran
pasión por las tangas pero no quería herirla que lo que hice fue ir al centro
comercial un 14 de febrero y robarme una tanga y un brasiere azules y
regalárselos, al fin de cuentas ella era mi novia y no tendría por que pensar
mal y yo me tuve que rebajar un poco y comprarme una tanga negra de hombre.
Llegue a su casa y le dije:
-mi amor estoy bien caliente te quiero hacer un bailecito.-
Ella encantada no lo pensó dos veces y al ver mi tanga quedo
con la boca abierta por que hasta eso estoy buenote y mis nalgas están igual de
buenas que yo.
Entonces los días pasaban y yo seguí usando ropa masculina
que se viera sexy para seducirla y encantarla hasta que un día se me ocurrió
quitármela y regalarle mi tanga para que ella tuviera mas fantasías conmigo y
hasta eso no se por que pero el sexo con ella ya empezaba a gustarme. Y como
esas cosas pasaban por mi mente comencé a ver fotos de sexo pero más centrado en
el sexo anal y con tan solo ver eso ya no sabía si me daban ganas de penetrarla
a ella o penetrarme a mí. Tome la decisión de hacérselo a ella, eso no era
problema para mi por que con el simple hecho de tener un cuerpo envidiable era
razón para que ella se muriera por mi y la verdad no me interesaban otras
mujeres de hecho ni me llamaban la atención, así que gracias a mi gran amor por
las tangas es que le era fiel a mi novia Karen.
Poco a poco conforme me iba gustando quise combinar mis dos
amores y le dije a Karen un día mientras follabamos:
-mi amor préstame tu tanga.- me la puse y le hice todo un
show que ella quedo roja de la excitación, entonces yo viendo la tanga le
dije:-hay que cambiar nuestras tanguitas.- ella aceptó.
Desde ese día no he vuelto a usar otra cosa que no sean
tangas de mujer, de hecho hasta ella y yo nos vamos de compras y nos compramos
tangas de mujer y ella no dice nada, al contrario dice que se me ven bien sexys
y pues la verdad si es cierto, hasta la fecha uso tangas y me las saco para que
las vean, no me importa lo que digan los demás aunque me digan gay no me
interesan sus comentarios por que es mi cuerpo y solo yo se lo que hago con el,
de hecho un día de estos tenemos pensado en ir a la playa en tanga para presumir
nuestros cuerpos.
En cuanto a Karen me la sigo cogiendo por todos lados y desde
el día en que acepto que yo usara ropa interior de mujer comencé a sentir algo
por ella, tengo unas ganas de follarmela que nos hemos acabado hasta 9 condones
en una sesión y por el ano hemos tardado hasta 2 horas seguidas sin separarnos y
ella grite y grite me prende mas y mas y mas… no se si mi obsesión por las
tangas hizo que ahora deseé mas sexo que en veces anteriores pero me siento
feliz por tener con quien compartir mi secreto y hasta poder intercambiarnos las
tangas para sentirnos mas a gusto y ahora somos fanáticos de la lencería
femenina, del sexo y lo mejor de todo es que somos novios y tuve tanta suerte de
haberla encontrado que es esa la razón por la cual seguimos andando hasta la
fecha. Es increíble ver como una pasión puede unir a una pareja como nosotros,
Mi amor este relato va dedicado para ti es que no pude resistir las ganas de
contarlo y quiero darte las gracias por la tanguita negra que me acabas de
comprar esta bien cómoda y se me mete bien rico en mis nalguitas que tanto te
encantan te prometo que la próxima vez te lo recompensaré con una buena dosis de
penetración anal así como te gusta hasta dentro y bien rico. Gracias por la
tanga. TE AMO.