Desayunan y acaban con las bragas pringadas
Las pieles y las personas solo saben de cariños, cualquier
momento es bueno para darse mimos y sin celos todo es agradable y conveniente.
La vida puede ser tan caliente y divertida como le permitamos ser (accidentes a
parte). Me gusta el contraste entre el blanco y el negro… ¿Y a ti?
Me levanto pronto y me visto, tomo el metro y antes de entrar
a trabajar tomo un café. Y en mi trabajo, he de estar sentado prácticamente ocho
horas. Tengo un despacho, con la mesa que tiene vistas a la calle y tengo la
oportunidad de ver la gente que pasa. "Ellos" van rápidos y nerviosos. He
llegado a distinguir y "fichar" a algunos buenos ejemplares de hembras, a las
cuales las haría pararse ente mí y repasarlas estando sentado y teniéndola a
ella delante.
Con algunas chicas y mujeres llego a sentir un medio empalme
y cierto cosquilleo. Especialmente si tienen un culo paradito y un par de tetas
que imagino que se las descubro, le subo su "faldita" (las prefiero así) y tras
abrirme la bragueta la hago sentarse, haciendo que ella llene el su "huequito"
con mi rabo. Y quiero que sea ella, la que haga su dinámica, justo sobre mi
tronco y que me apriete mi tronco de "polla" y se roce mi capullo con los bordes
de su coño. Noto como saltan y vibran sus tetas, sobre mi pecho y en mi cara
como dos melones de carne. Ella los toma y yo me los llevo a la boca, para que
mi lengua punce y puntúe sobre sus pezones.
Me fijo "especialmente" en las que entran en uno de los bares
de la acera de enfrente, ya que se quedan más rato y se hacen clientes
habituales, dado que el café es bueno y el servicio es muy correcto. Ahora hace
calor y para imaginarlas desnudas debo de esforzarme poco, pues enseñan bastante
y las marcas de la ropa interior aun me hacen saber más detalles. He llegado a
filtrar de toda la "base de datos" de mujeres transeúntes a unas cuantas y como
os digo tengo a cuatro preferidas. He tomado notas y conozco sus gustos y
horarios, y tengo su vestuario esquemáticamente "reseñado".
Voy tomando riesgo y acerco mis posiciones a las de ellas,
bajando a las horas en que viene una u otra de ellas. Como previamente suelo
verlas pasar, de buena mañana; más tarde me decido a tomar mesa y asiento lo más
próximo a su asiento y con una buena visión de su cuerpo. También reseño lo que
toman como desayuno, pues lo anoto en la agenda de mi "móvil". Algunos vestidos
parecen ser dos tallas inferiores a la "correspondiente", por lo cual me
muestran unos culos y tetas de infarto, lo que endulza mis desayunos más que
cualquier azúcar o sacarina.
Y Mientras tomo una pasta con cubierto (habitualmente
ensaimada, caña de cabello de ángel o bollo suizo), entretanto digo tomo el
refresco y las repaso al milímetro. Nuestras miradas se encuentran. Como sigo
mirando con "frescura" mulata, me sonríen y dado el caso cruzamos algunas
palabras, luego surgen la conversación y las primeras bromas. Luego la confianza
"da asco o apetito".
He hecho amistad con ellas, a base de paciencia y
"peloteándolas". Les río sus gracias y acabo sabiendo de su vida, de sus parejas
y familia. Les doy invariablemente la razón, o si disiento me reservo la opinión
diciendo que no lo veo igual exactamente, pero me ahorro los detalles. Y
mientras pienso, que mi lengua se la pasaría suavemente por la rayita de su
almeja, para acompañar a lo que tomo.
Una de las chicas es Virginia, es una chica de color y tiene
un buen par de "melones". Removiendo el azúcar de mi café con leche, siento que
mi polla se remueve dentro de mi pantalón y tensa la cremallera de la bragueta.
Tengo la idea de removerle "ese pocito negro" de paredes rosadas y sabor a
chocolate con fresas.
Hoy Virginia está ante mí con un pantaloncito elástico, de
fibras tipo pirata. Me recuerda a un bailarín de ballet. En la parte superior
lleva una blusa anudada delante con un nudo, de un verde llamativo. Luce su
ombliguito y vientrecito, y se le marcan perfectamente las dos "valvas" de su
concha. Me pasma que enseñe con tanta naturalidad el coño. Le hablo y la miro,
tratando de ser gracioso la provoco a bromas y ella se engancha. Se me ríe y me
abraza, pone su mano en mi pierna y nos miramos a los ojos. El huevo de su
escote, me deja ver los lados de sus "globos". Si, si, si es que quiero
apretarme con ella (me digo). Y vamos "mulato" ponte a ello. Viva el
"Bracafé"..., donde desayunamos. La miró y esta claro que se da cuenta y sigue
con las piernas separadas y sonriendo prolongadamente. Seré su bufón, pero me
están dando ganas de levantarle y ponerle entre los labios un "cojón". Quiero
saber si su lengua rosada, y esos dientes blancos son tan "solícitos" y
"eficaces" haciendo una mamada.
No importa la conversación, la sigo pero aumenta mi empalme y
ella se da cuenta. Pienso que le meto la polla y que ella se la va entrando y
ahí se la queda. Desayuno de polla y cojones te daría a ti señorita
nacionalizada.
Me entran ganas de tomarla de la mano, y tumbarla sobre la
cama de una habitación cercana y sobarle bien su concha, dándole lamidas y
chupetones. Soy un experto en hacer saliva abundante, la cual voy mezclando con
las emanaciones de un coño "bonito" y húmedo. Voy mezclando saliva y flujos, y
haciendo estiramientos de labios y aberturas de coños.
El de Virginia es un coño rosadito, con aspecto de "higo"
negro y maduro abierto. La invito varias veces y le recojo su servicio en el
mostrador, cosa que me toleran los camareros que están entre atareados y
entretenidos observando los tejemanejes que tengo con varias mujeres. Yo soy
mulato, mi padre es de Cabo Verde y mi madre de Portugal. Y tengo ganas de que
mi rabo negro se ponga dentro de ese coño.
Estoy con mi brazo sobre sus hombros y le acaricio la cara,
mi costado se roza con una de sus tetazas. Y veo que la estoy poniendo a caldo,
por su mirada y la presión de su mano tan cerca de mi centro "neurálgico" de
operaciones me esta haciendo sentirla caliente y humedeciéndose.
Te vas a tener que cambiar de tanga, me digo. Pero que lo
pague el "idiota" de tu padre, que puede hacerlo cubanita. Su familia emigró a
Miami, pero se han decidido a venir a vivir a Europa y España, fue su primera
opción y mi suerte. Veo ese especial brillo de "gata salvaje" en su mirada y en
mi posición bajo la mano y le sobo la teta y el costado. Entro con la mano bajo
su culo, que se lo levanta.
Al pronto me quedo con mi mano aprisionada, bajo ese portento
de negra "mi" tentación. Estando así nos miramos y le repaso su anito y su
coñito, ella se siente agarrada y presionada. Está muy caliente "la
mamita".Empujo dos dedos y le meto mi dedo tanto como puedo. La tela cede y su
carne de sexo le cosquillea. Le comento, que se ponga para delante y ahueque sus
pechos, hasta que vea sus pezones.
Entra Cristina, otra de las chicas y ve que estoy tratando a
Virginia como a una puta. Esta negra tiene "novio" con quien casarse, un chico
blanco y de muy buena familia, heredero de una familia con intereses cementeros.
Pero es mucha hembra para que el la satisfaga, por eso le entre al quite y le
marco los cuatro dedos de mi mano, sobre su coño, mientras mi pulgar le
presiona, el hoyo cerrado pero sensible de su negro culo.
Cristina lleva recogido su pelo moreno en un moño alto, una
blusa negra y un jersey de manga corta a juego, con su pantalón; ésta chica
blanca y catalana, se ha sentado en la mesa de al lado y nos mira... con
interés. Me gusta que tengamos una mirona Virginia, sí ella… le indico. Le toco
con ganas su negro coño, y miro los ojos de Cristina, que se corta un poco pero
continua espiando.
Los ojos de las dos "hembras" se cruzan desafiantes y
marcándose los territorios. Cristina aprieta sus rodillas y sus puños. Se
concentra donde está "a medias" y pide un café con sacarina. Y yo se que se
sacaría zumos de su "chocho" blanco almibarado. Muevo la mano, todo lo que
permite la posición entre el culo y los muslos de Virginia. La "negra" está
encendida y provocadora deja que "Cristina" vea mis dedos la saludan y como le
meto mano.
Por un momento, Cristina me ve meter mano a un coño y a la
vez saludarla con la "otra" mano libre. Traga "blanquita" que ya te estoy
cocinando (me digo sonriendo y mirándola "provocador".Y le hago entender, como
suelen hacerse los amantes que separe sus piernas lo hace y se que se está
mojando y que le viene pellizcos a su vientre y a su "coñito" blanco. En un
alarde remuevo la cuchara en mi café con leche, y me lo tomo. Le hago entender
que le remuevo su cuca de "blanca" con ganas de polla negra. Giro el dedo y le
hago entender que otro día serás ella, hoy me toca ponerte calienta y hacerte
mojar las bragas "blanca".
La cosa se demora cinco minutos más, y Virginia a tenido
"cuando menos" un "goce". Termina por tomar su café "frío" y me da un beso,
entra al w.c. y paga en caja; me da dos besos mirando a la otra y se va con cara
de "felicidad" pues he sido su aventura y no entraré en lo que tiene con su
novio (su negocio seguro). Cristina se levanta, toma su bolso y viene a mi lado
y me dice: ¡Que cabrón eres y que puta que es ella Kharlo!
Me tienes derritiéndome y sin dejarme hacer nada. Le digo que
se siente. Ella va y se sienta, en la silla que "recientemente" ocupo Virginia.
Y es más se me pone, "mismamente" como aquella, sobre la mano que sobó "antes" a
la negra. Desde luego que mi mano va a tener su "segundo tiempo". No disimulo y
me concentro en apretarle su blando y húmedo "coño". Veo como se le marcan los
pezones y noto que su sujetador es azul celeste (conjuntado con su braguita me
supongo). Dos camareros comentan mi suerte, divertidos y con envidia; pero
respetan las andanzas de mi mano.
Le aprieto bien su coñazo de guarra, una vez lanzada y sin
miramientos. Siento su fuerte perfume y se que tiene varías historias y yo soy
otra más, me importa poco para mi es una chica simpática "con buenas tetas y
coño". Como la sé en su "fase de zorra" me la abuso y cuando está al límite le
digo que voy al w.c. que me "invite" (cosa que hará como yo he hecho con ella,
otras veces) y que tras de mi baje ella. Me levanto, camino y bajo las escaleras
y me quedo en la sala de espera entre los w.c.’s de tíos y tías.
Al poco baja, al tajo. Nos besamos y le toco culo y tetas. Me
la morreo y le aprieto mi polla sobre su vientre. No me basta, eso es poco
"hard". Por ello le subo la parte de vestido de arriba y veo sus tetas blancas,
con sus gorros azules gemelos del sujetador. Le aprieto las tetas, vestidas de
tela azul celeste; se las froto "con ganas" y la aprieto contra los azulejos del
departamento del baño. Me suelto el cinturón, con su ayuda y ella me abre el
pantalón y me baja la cremallera, se corta o se toma su tiempo. Tomo su mano y
le pongo mi "pedazo de pollón" mulato en sus dedos y ella solita inicia los
movimientos
Le bajo de arriba sus copas y se las vuelvo a poner bien. Le
aprieto a lo bestia las tetas y me aprieta y sacude fuerte la polla de "este
mulato". La siento gozar y poner pringadas sus bragas. Tomo la mano que me
"sacude el rabo" y abre su boca. Le meto sus dedos, en su boca blanca de dientes
"arreglados" perfectos. Le digo: ¡Sacúdeme la polla con tu saliva blanca! Y la
beso, fuerte y le marco y descorro su maquillaje. Aprieto su entrepierna, sobre
el pantalón y le bajo la cremallera, la desabotono y le toco su braga. ¡Si
señores, esta muy mojada!
Ves (le digo), así si que se almuerza rico, te has tomado tu
café "expreso" pues ahora toma "algo de leche" del más gordo de mis dedos. Le
meto tres bien dentro y nos masturbamos a la par. Sigue con su placer, la
segunda parte es más visceral y más caliente y le dejo mi saliva en su boca y le
digo que me la devuelva. Ese tipo de cosas que no hacen los blancos con ella… Se
corre, y se traga nuestras salivas. Que minutos más bien aprovechados. Dentro
del w.c. de mujeres oímos ruido, pero tampoco protestan mucho fuera (no deja de
ser de agradecer que dejen que concluyamos).
Empujo a Cristina abajo y me chupa mi rabo. Me viene el
impulso y expulso mi néctar; que "cantidad" de leche escupo en su cara y el
resto se para en la pared. Ella lame un poco de semen con la punta de su lengua
y se levanta. Nos besamos y abrimos la puerta, "Cris..." se arregla y yo me lavo
la manos. Y Ana, una compañera (de mi oficina), es una presumidilla, que de la
impresión "prácticamente" se mea, mientras nos mira. Se le abre la boca a Ana;
paso, por su lado y le meto un dedo entre los labios "con sabor al coño de
otra". Le digo zumbón: ¡Chica, es por si tiene dudas! Pero no, no las tiene. Le
froto el labio de debajo de su boquita. Ella me mira y mira a Cristina. Calla y
se lo apunta, y yo me apunto que tiene levantados los pezones de las tetas, que
puta…
Todos contentos y sin daños colaterales, salvo las bragas y
el tanga pringados de jugos. ¿Como estará la braga de Ana? Tal vez fantasee
conmigo o empiece a hacerlo a partir de este desayuno.