
La Mascada de Seda
Sola y herida por la mujer que perdí
Empecé consolarme con la mascada de seda que siempre llevaba
en su regazo.
Aún conservaba su aroma y su perfume personal
Todo empezó así:
Acaricio delicadamente mis mejillas con la mascada disfrutando
su textura suave
Así recuerdo los besos y el roce de sus mejillas a las mías,
Deslizo la mascada entre mis brazos, la seda me produce placer
Así recuerdo sus manos delicadas que me acariciaban.
Me desnudo toda y paseo la mascada sobre mis partes íntimas
Así recuerdo la forma en que ella me desnudava para hacerme el
amor
Deslizo y jugueteo la mascada entre mis piernas.
Así recuerdo el roce de nuestros cuerpos.
Tallo delicadamente mi clítoris con la tela y mi placer
acrecienta
Así recuerdo cuando su delicada mano paseaba sobre mi vientre
Froto la mascada con mayor intensidad en mi clítoris y mi
pasión se desborda
Así recuerdo cuando le pedía más y más de su ser con gritos y
gemidos desquiciantes
Al derramar mi líquido de amor sobre la delicada mascada de
seda
Así recuerdo cuando prendidas de pasión fundíamos nuestros
orgasmos en uno solo.
Humedecida la mascada se vuelve más transparente, más sedosa y
más atractiva.
Prosigo nuevamente frotármela e introduciéndomela al interior
de mi vagina.
Así recuerdo la sed desquiciante de querer intimidar más
nuestros cuerpos.
Ahora la caricia de la seda la siento dentro de mí y llego a
un éxtasis indescriptible
Así recuerdo cuando nuestros cuerpos se fundieron en uno solo,
hasta caer devastadas.
Ahora solo quiero hacer el amor con la seda y las telas que
identifican a ella.
Porque la seda identifica su piel suave y sedosa
Porque el raso satinado identifica sus cabellos brillantes,
lacios y sedosos
Porque las gasas y chifones transparentes identifican su
feminidad y delicadeza
Porque el aroma de las sedas y satines identifican su perfume
personal
.
Mi enamoramiento a la seda es tal que he confundido mi
realidad
No se si sigo enamorada de esa mujer que identifiqué en la
seda
o estoy enamorada de la seda que identificó lo que era ella
Leslyna la amante de las sedas