Lentamente la cabeza hinchada de la verga fue desapareciendo
en sus hermosos labios. El liquido claro y transparente que en forma abundante
fluida de la abertura de la verga fue arrasado de un lengüetazo rápido y
certero. – Sabe deliciosa- murmuro -esta riquísima y huele sensacional- completó
rápidamente. Sus ojos miraban atentamente esa verga morena, si bien no era una
verga muy grande, quizá unos 15 cm, en ese momento ella la veía como la verga
mas maravillosa que su boquita hubiera chupado. Se alejó un poco, ahora la tenía
a unos 10 o 15 cm de sus ojos, la tomo, mas bien la empuñó con su mano, recordó
como cuando era pequeña y orgullosa empuñaba la bandera nacional en los
homenajes de los lunes. Ahora no era el mástil de la bandera, era esa verga
palpitante que tanto deseaba sentirla muy profundo dentro de si. La tomó con sus
dos pequeñas manos, de tal forma que solo sobresalía la hinchada cabeza de la
verga. Esto hizo que dos, tres cuatro gotas de fluido transparente fueran
expulsadas nuevamente. Ella no desperdició más tiempo en sus pensamientos y
recuerdos de pequeña. Con fuerza atrajo nuevamente la verga húmeda hacia si y la
devoró con su boca. Si, literalmente la devoró, la introdujo hasta que sintió
que la cabeza rozaba su garganta, hasta que sintió un poco de nauseas e
instintivamente se arqueó un poco. Pero no la saco de su boca. Aún sus labios no
llegaban a la base de su amada verga, faltaban 2 o 3 cm. Inspiró profundamente,
unas lágrimas salían de sus ojos color miel, y cual si se adentrara en las aguas
mas profundas avanzó con fuerza su cabecita hermosa hasta que finalmente sus
labios rozaron la base de la verga.
Sintió como la cabeza de la verga palpitaba en su garganta y
como le cortaba la respiración, pero aún así siguió unos momentos. Estaba en una
posición bastante incómoda, sentada sobre la alfombra, con las piernas abiertas,
con la minifalda casi hasta las caderas, frente a la silla de su jefe (
prudentemente su jefe había bajado la silla lo más posible, pero aún así la
verga le quedaba un poco alta). Fueron 10 tal vez 20 segundos que pudo tener la
verga morena profundamente dentro de su garganta y no pudo más, la sacó
violentamente –haaaaagggg y un ploftttt- fueron los únicos sonidos en ese
momento. La verga morena había abandonado bruscamente su cavidad bucal e hilos
de una baba espesa se formaron entre la hinchada punta de la verga y sus labios
delgados. Mas lágrimas brotaron de sus ojos color miel y una tos húmeda retumbó
en la oficina. – ¡¡¡¡esta muy grande !!!! concluyó, no me cabe. El jefe pensó
–siempre todas dicen lo mismo, muy grande y terminan tragándosela toda y por
todos lados.
Ella seguía contemplando extasiada la verga morena. El jefe
sabía que su secretaría de ojos color miel estaba en los mas altos niveles de
excitación, sentada ahí en medio de la oficina, chupando y tragándose totalmente
su verga. Lentamente el jefe bajó su mano derecha hasta su blusa entreabierta y
avanzó entre el encaje y la fina tela de su bra, hasta llegar a ese seno
hermoso, coronado por ese pezón rojo cereza, lo arrullo con sus dedos e intensas
corrientes eléctricas recorrieron todo el cuerpo caliente de la secretaria de
ojos color miel. El jefe se agacho un poco mas, ahora su mano recorría los
calientes muslos hacia las ingles, hacia esa conchita hermosa, que en medio de
los muslos inquietos que una y otra vez se abrían y cerraba. Lo que las manos
del jefe palparon lo dejaron mas que sorprendido. La diminuta tanga color rosa,
estaba completamente empapada, parcialmente incrustada dentro de esos labios
gruesos del mismo color. – Estoy un poco húmeda – dijo con su voz dulce la
secretaria de ojos color miel. -¿Un poco?-, repuso el jefe de la verga morena _
¡¡¡¡¡pero si esto es una verdadera inundación!!!!. -Es que lubrico muy rápido y
como no lo he hecho con mi esposo desde el día de ayer- repuso con su voz dulce
la secretaria de ojos color miel. No lo ha hecho desde ayer, ja j aja, pues
cuanta verga necesita esta niña, pensó el jefe de la verga morena y se llevó los
dedos húmedos a su nariz. Aspiró lentamente ese rico aroma, un olor delicioso,
una mezcla de ese olor salado y el olor dulce de su perfume corporal.
-Hueles riquísima chiquilla hermosa- vociferó el jefe de la
verga morena. -Jefe, la necesito dentro de mi- le susurró al oído la secretaria
de ojos color miel, -cójame jefe- cójame ya por favor- repitió con voz
autoritaria la bella secretaria de ojos color miel, mirándolo en forma
suplicante con sus bellísimos ojos color miel..
-Claro que si, venga mi niña hermosa- y lentamente le ofreció
su mano para que pudiera incorporarse, con mucho trabajo, con las piernas
entumidas la secretaria de ojos color miel se incorporó lentamente, las piernas
le temblaban, en parte por el tiempo de haber estado sentada en esa incómoda
posición y sobre todo por la excitación de ser cogida en breve. Se veía tan
dulce y delicada, con su respiración agitada, con su blusa blanca entreabierta,
con sus bellos senos apenas cubiertos, su delgada cintura y abajo sus preciosas
caderas, con su minifalda rosa de amplio vuelo, que arrugada y un poco doblada
cubría la mitad de sus hermosos y torneados muslos.
El jefe de la verga morena la contemplo así unos instantes,
-ha sido una excelente contratación- pensó, -una excelente contratación- . Y es
que el jefe de la verga morena tenía un fino olfato para detectar a las mujeres
que debía trabajaban con el. Debían de ser como la secretaria de ojos color
miel, muy bellas, muy eficientes, casadas y con cara angelical, pero sumamente
calientes y ardientes a mas no poder.
Después de haber contemplado a su linda secretaría de ojos
color miel, el jefe de la verga morena la tomó lentamente por la cintura y la
atrajo así. -Que me va a hacer jefe?- preguntó inquietamente la secretaria de
ojos color miel. Te voy a coger niña, nadamás te voy a coger- repuso el jefe de
la verga morena. -Pero antes quiero probar esa cosita hermosa- agregó, - ha de
estar deliciosa. La giró y la inclinó lentamente hacia al frente, muy lentamente
el borde posterior de la falda fue subiendo, dejando poco a poco al decubierto
centímetro a centímetro la parte posterior de los muslos de la secretaría de
ojos color miel. En esta posición en que a todos los hombres la verga se nos
pone dura. Que culo tan imponente tuvo ante si el jefe de la verga morena, era
una vista realmente maravillosa, uno podía correrse sólo de observar esta bella
imagen. La secretaria ojos de miel con sus zapatillas casi juntas, sus largas y
torneadas piernas, sus muslos hermosos, que poco a poco, sin prisa se iban
haciendo cada vez mas gruesos hasta llegar esas nalgas hermosas. En medio de ese
par de bellas nalgas el manjar que en unos segundos disfrutaría el jefe de la
verga morena, apenas cubierto por la delgada tela de la tanga rosa, húmeda,
mojada, empapada, inundada de un líquido que seguía saliendo abundantemente.
Unos centímetros arriba, apenas cubierto por las delgadas tiras de la tanga
rosa, un culo hermoso, sólo un poco más oscuro que el resto de la piel. Ufff,
realmente un vista hermosa, quien haya tenido la oportunidad de ver algo
parecido me dará la razón. El jefe de la verga morena no pudo mas y se lanzó
contra su objetivo, hundió sus fauces casi babeantes en medio de las nalgas
hermosas de la secretaría de ojos color miel. Separó un poco la fina tela de la
tanga y hundió su larga lengua en el rincón sagrado de la secretaria de ojos
color miel. Un haaaaaaagghhh largo y profundo rompió el silencio de la oficina,
que de no ser la hora de la comida, lo habría escuchado en las oficinas
contiguas.
Mientras la lengua inquieta del jefe de la verga morena
exploraba cada rincón de ese rico manjar, si nariz había quedado a la altura de
ese culo hermoso, rosado y ligeramente oscuro, con sus pliegues hermosos, los
podía ver porque había separado un poco las nalgas hermosas. Lo pudo oler,
aspiró profundamente y ese rico olor, olor a culo limpio y perfumado de la
secretaria de ojos color miel penetró hasta lo más profundo de su cerebro. No
pudo más, el jefe de la verga morena abandonó su manjar y atrajo violentamente a
la secretaria de ojos color miel hacia si, la sentó bruscamente, casi
salvajemente, la punta de su verga morena que sólo por el día de hoy y gracias a
la excitación había cobrado mayores dimensiones. La cabeza hinchada de la verga
chocó contra ese canal húmedo e inundado que formaba la unión de las nalgas, el
culo hermoso y la cosita hermosa de la secretaria de ojos color miel. Aunque la
punta de la verga no había atinado a la entrada, la mezcla de los jugos de la
secretaria de ojos color miel y la saliva que en abundancia había dejado la boca
babeante del jefe de la verga morena hizo el resto.
Fácilmente la hinchada cabeza se deslizó hacia su túnel
natural, hacía ese túnel que por millones de años ha sido su morada, lo
reconoció de inmediato y dijo" de aquí soy" y rápidamente se deslizó como un
torpedo en medio del océano, como un lobo marino en medio de témpanos de hielo o
como una víbora en medio de la hojarasca. La cabeza hinchada se deslizó
fácilmente y a su paso estimuló los millones de fibras nerviosas de la vagina de
la secretaria de ojos color miel. Y los ojos color miel respondieron
inmediatamente, sus nalgas se lanzaron hacia la base de la verga, para abrazar,
para cobijar esa verga morena que le brindaba tanto placer. Y que importaba-
pensó la secretaría de ojos color miel, que no fuera la verga de su marido, la
que la hiciera sentir tan rico. Y que importaba que en este momento debiera de
estar comiendo, si su alimento era otro. Y que importaba que sólo ayer hubiera
cogido aparentemente muy rico y con mucha ternura, si ahora se sentía cogida con
pasión y desenfreno. Nada, nada existía, ni el pasado ni el futuro, sólo el
lujurioso presente de sentir la cabeza hinchada de una verga extraña
deslizándose dentro de si. Finalmente llegó a su fin, la secretaria de ojos
color miel pudo sentir la cabeza de la verga tocando, chocando el cuello de su
matriz, se sentía completamente cogida, poseída, sentada ahí con una verga
morena taladrándole las entrañas. Con sus nalgas rozando las bolas de sus jefe.
Cogiendo una verga que no era la de su marido, eso era en realidad lo que mas la
excitaba y enloquecía. Dejar por unos momentos de ser la dulce y cariñosa esposa
para convertirse un toda una putita.
Y empezó a moverse, la secretaria de ojos color de miel
empezó a mover sus caderas, primero arriba y abajo, lentamente, luego mas de
prisa, luego en pequeños círculos, luego adelante y atrás. Haaaaghhhh, hagggghhh
se escuchaban por su boca de finos labios; sus ojos color miel se cerraron, ella
sentía mejor cuando cerraba sus ojos, empezó a arquearse hacia atrás y su
cerebro empezó a perder la noción del tiempo. Nuevamente se consumaba la
maravilla de la creación, donde no importaba que hubiera candidatos de manos
limpias pero de uñas largas. Donde no importaba que México jugara su primer
partido del mundial en menos de 24 Hrs. O que los dos pequeños hijos de la
secretaria de ojos color miel se preguntaran "cuanto tarda mi mamá". Todo eso
podía esperar, sólo unos cuantos, minutos o tal vez segundos.
El jefe de la verga morena supo reconocer este momento en su
querida secretaria de ojos color miel… rodeo con su brazo derecho el frágil
cuerpo de la secretaria de ojos color miel, su mano se deslizó por debajo de la
falda rosa y entre lo que quedaba de la tanga húmeda, hacia el inflamado
clítoris de la secretaria. Lo identificó rápidamente y lo acarició, lo frotó
suavemente, arriba y abajo. La secretaria ojos color de miel no pudo mas, esa
caricia sobre su hinchado clítoris derramo el vaso y una sensación conocida pero
cada vez mas maravillosa la inundó, cascadas se placer la inundaron en unos
cuanto segundos, todo en un instante. Sólo unos cuantos segundos y una sensación
parecida pero acompañada de una rica leche caliente irrumpieron en el jefe de la
verga morena, millones células nadando vigorosamente en un tibio líquido
blanquecino inundaron a la secretaria de ojos color miel, la llenaron
completamente, la dejaron con la rosada conchita más húmeda e inundada de lo que
ya estaba.
El jefe de la verga morena rodeo a su bella secretaria de
ojos color miel y quedaron unidos por unos minutos, sintiendo ambos el placer,
la felicidad y la paz interior de haber cogido rico, muy, muy rico sólo por
placer de coger.
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