JUGANDO; TUVIMOS UN VIAJE DE LOCURA
En un anterior relato (Jugando, termino haciendo de Puta),
les comentamos como con mi esposa Marcela habíamos llegado a pasar los límites
de lo imaginable, la verdad es que esto que nos sucedió dejo algunas dudas sobre
lo que habíamos estado haciendo con nuestros "Juegos", estoy convencido que la
imaginación sumada a la excitación no tienen límites.
Por razones de trabajo tenía que viajar a Santa Cruz, pero
debía ir necesariamente por tierra porque debería verificar un proyecto en el
Chapare, para quienes no conocen, una zona tropical entre Santa Cruz y
Cochabamba, la situación con Marcela estaba un poco por así decirlo fría, ambos
estábamos concientes que nuestra relación dependía cada vez mas y mas de
factores externos o adicionales, que de nuestros propios deseos nada mas,
siempre que estábamos teniendo relaciones teníamos cierta necesidad de hablar de
nuestros juegos para alcanzar el clímax, tanto ella como yo.
Cuando me alistaba para viajar, ella me dijo que sería bueno
que me acompañara, y que unos días juntos en el Chapare y en santa Cruz nos
servirían para volver a ser como antes y que esta seria como una luna de miel,
después de conversarlo, ella llamó a su oficina para decir que se ausentaría por
unos días, y a la hora estábamos camino al Chapare, como tanto en el Chapare,
como en Santa Cruz hace bastante calor, Marcela se vistió con ropa liviana,
llevaba una blusa medio transparente, y una faldita suelta, el camino estuvo
tranquilo hasta que me detuve para orinar, me aleje un poco del camino detrás de
una construcción vieja, después de que termine, cuando iba a guardar mi verga,
Marcela que se había bajado de la vagoneta, tomo mi verga y empezó a
masturbarme, luego me beso y llevó mis manos a sus senos, empecé a acariciarle,
levante su blusa y empecé a chuparle los senos, mi verga estaba dura a punto de
estallar, la apoye en el vehículo, le separé las piernas y empecé a pasar mi
verga por su conchita encima de su tanga, ella me pedía que se la meta, empecé a
acariciar todo su cuerpo, ella estaba prácticamente desnuda, cuando iba a
metérsela, escuchamos ruidos, al ver hacia un lado vimos que a menos de unos
cien metros habían tres hombres mirándonos, parecían personas del lugar, ella me
pidió que nos fuéramos que era peligroso seguir ahí en un lugar desolado con
esos tres hombres cerca, así lo hicimos, durante el viaje ella aprovecho para
chuparme la verga en las dos rectas largas del camino y pese a la excitación
seguimos viaje.
Al llegar a Villa Tunari, deje a Marcela en el Hotel, y yo me
fui a hacer mi trabajo, retorne al hotel al final de la tarde, ella estaba
disfrutando de la piscina junto a otras dos mujeres y un hombre, que resultaron
ser turistas panameños, después de presentarnos cenamos juntos, y al final de la
noche cada uno se fue a su apartamento, ni bien entramos al cuarto, Marcela
empezó a besarme, y a desabotonar mi camisa, luego bajo sus manos a mi pantalón,
y ni bien libero mi verga, se agacho y empezó una gran mamada, ella me chupaba
de tal forma que casi consigue hacerme terminar, yo la gire de tal forma que se
inclinó apoyándose en una silla dejándome su trasero a mi disposición, ella
estaba casi desnuda, solo separe su tanguita, y coloque mi verga en la entrada
de su conchita, Marcela no espero, dio un paso atrás y ella sola se clavo mi
verga en su conchita, la misma que por lo mojada que estaba recibió mi verga en
un solo golpe, empecé el movimiento de mete y saca y ella me pedía mas y mas, la
sentía caliente, excitada, arrecha, toda la excitación del camino se cargo casi
de inmediato en mi cuerpo, quise que la follada durara, pero la excitación en
ambos era tan fuerte que terminamos rápido, ella giro y me dio un beso caliente,
me dijo que tomaría una ducha, yo encendí la música mientras hacía tiempo para
bañarme también, me serví una cerveza, en eso tocaron la puerta, era la pareja
panameña que vinieron a invitarnos una botella de un ron, se llamaban Carlo y
Priscila, les agradecí la gentileza y los invité a pasar, pasaron los dos,
servimos las bebidas. Marcela entro a la salita ya bañada, estaba tan solo con
su malla de baño y una batita corta, yo me disculpe por unos minutos y me fui a
bañar, mientras me bañaba, Marcela me dijo que nos veríamos en la piscina,
porque como estaba bastante caliente, era mejor tomar los tragos en la piscina.
Después de la ducha me uní a ellos, el ambiente era alegre y
descontraido, en la piscina habían dos parejas mas jóvenes que nosotros, y de a
poco fuimos entendiendo lo que pasaba con ellos, estaban jugando algún juego que
imponía penitencias, y era claro como los muchachos siempre castigaban a las
chicas con la penitencia de tomar medio vaso por cada perdida, las dos chicas
eran bastante bonitas, y una de ellas sobre todo tenía un par de senos que daban
ganas de chuparselos ahí mismo, entre bebida y bebida, penitencia y penitencia
ya era mas de media noche, solo estábamos las cuatro parejas en la piscina,
entonces de a poco veíamos entre vaso y vaso como los juegos de los jóvenes iban
aumentando en temperatura y osadía, se nos acerco una de las muchachas para
decirnos que no estaba bien que como no querían seguir tomando los chicos
querían que en vez de tomar se quiten parte de la malla, antes de decir nada,
Marcela les dijo que no había ningún problema y que eso era lo justo, los dos
muchachos aplaudieron, ellos con el argumento que quien no toma debe quitarse
por lo menos una pieza de la malla, y las chicas con el tema de no, pero después
de algunos minutos ellos ganaron, y para mi satisfacción la chica de los
hermosos senos tuvo que quitarse la parte de arriba de su malla dejando a la
vista sus hermosos senos, aunque trataba de cubrirlos cruzando sus brazos, luego
le toco a su amiga, la que dejo ver un par de senos redonditos y apetecibles,
todo este panorama nos llevo a la charla con Carlo y Priscila respecto a la vida
sexual en Panamá, en Bolivia, en Sud América, y en el mundo, ellos nos
comentaron como se habían conocido, y empezaron a comentarnos algunas aventuras
que tuvieron y mientras la charla subía de tono, vimos que entre los jóvenes
también las cosas estaban ya bastante avanzadas, una de las parejas ya no estaba
en la piscina y los vimos en un rincón oscuro como el luchaba por sacarle su
tanguita y ella todavía se resistía, y la otra pareja ya estaba en las últimas
acciones porque parecía que estaban follando en la misma piscina aprovechando un
lugar que quedaba oscuro por la sombra que proyectaba el restaurant.
Carlo y Priscila empezaron a besarse y a tocarse
disimuladamente dentro el agua, mi esposa no perdió tiempo, se quito su ropa y
se lanzo al agua hacia donde yo estaba, al ver eso los dos también se quitaron
la ropa dentro de la piscina, estuvimos así unos minutos, cada uno con su
pareja, los cuatro desnudos dentro de la piscina, en eso se nos acerco uno de
los jóvenes y nos invito a continuar la fiesta en su apartamento, los cuatro
tomamos nuestros trajes de baño y lo seguimos desnudos, al entrar, los otros
jóvenes se sorprendieron al vernos desnudos, y sin decir nada, también se
desnudaron, ellos nos invitaron cervezas, y mientras sonaba la música, la charla
y las cervezas, no se que momento sucedió todo, el panameño estaba follandose a
la chica de los senos grandes, mientras que el muchacho empezó a follarse a
Priscila, Marcela y yo nos sentamos a un lado en la sala, era como una película
porno en nuestra cara, en vivo y en directo, mientras el muchacho tenía a la
Priscila en el piso sobre la alfombra en un frenético mete y saca, mientras
Carlo estaba dándose un banquete con la juventud del cuerpo de la tetuda, el
recorría su cuerpo con su lengua, se detenía en sus senos, y luego bajaba a su
conchita y empezaba a besarlo hasta enloquecerla de placer y hacerla gemir, ella
le pedía que por favor se la meta de una vez, el por fin la recostó sobre el
sillón, yo a esa altura ya estaba con mi verga por reventar de dura que estaba,
en esa cuando la tetuda estaba lista y abierta, Carlo se coloco entre sus
piernas y se la clavo, creo que la chica era un poco estrecha, porque el le
arranco un gemido que era mas de dolor que de placer, el se la continuo metiendo
después despacio, hasta que creo que ella se acostumbró a su verga y empezó a
disfrutarlo y a gemir, hice que Marcela se sentara en mi verga y se la metí de
un solo envión, le metía a Marcela y le acariciaba los senos, estábamos follando
mirando lo que las otras dos parejas lo hacían, era algo increíble, alucinante,
busque a la otro pareja de jóvenes, y vi que estaban tan borrachos que se había
dormido así desnudos, el ambiente estaba cargado de erotismo y sexo, las otras
dos parejas estaban tan envueltas en todo, que después de que Carlo y la chica
terminaron, ella se fue a su cuarto, entonces entre el joven y Carlo, colocaron
a Priscila de tal forma que Carlo se echo, ella lo cabalgo y se metió la verga
de Carlo en su conchita, el muchacho se acerco por atrás, tomo una botellita de
crema líquida y se unto la verga, entonces mientras follaba a Marcela vi como
aquellas dos vergas se comerían la conchita y el trasero de Priscila, el empezó
a meterle por atrás, Priscila decía que ya no que paren, pero Carlo empezó a
besarla y acariciarle, ella volvió a excitarse y vi como la verga del joven ya
estaba clavada en su trasero, los tres se detuvieron un instante, y después
empezaron juntos empezaron un movimiento rítmico que fue aumentando de
intensidad, creo que nos contagiaron, porque Marcela y yo terminamos al mismo
tiempo que ellos, nosotros nos levantamos y nos fuimos a nuestro cuarto.
Ni bien entramos Marcela empezó a besarme, la visión de
Priscila la había dejado super excitada y quería mas y mas, ella se acerco a la
puerta de vidrio que da a la piscina, estaba desnuda, me acerque a ella por
detrás y empecé a acariciar su cuerpo, ella se inclino hacia delante invitándome
a penetrarla, cuando iba a meterle en su conchita me dijo que quería mi verga en
su colita, empecé a meterle en su concha para excitarla mas, cuando vi que
estaba lista tome un frasco de crema, unte mi verga y se la metí, ella esta loca
de placer, pedía mas y mas, fue entonces que me percate que frente a nosotros,
fuera del cuarto estaba uno de los muchachos, y como Marcela estaba apoyada
sobre la puerta de vidrio se veía todo, el saco su verga, y mientras yo me
follaba a Marcela, el saco su verga y empezó a masturbarse, hasta que terminó y
se retiró, eso calentó aún mas el sexo de mi esposa y me pidió que quería sentir
mi verga en su concha y quería sentir mi leche, la lleve a la cama, limpie mi
verga y se la clave, estando dentro de ella pude sentir el palpitar de su
excitación, su vagina tenía vida propia, porque me apretaba la verga y era como
si me la succionara estuvimos asi hasta que terminamos, yo caí rendido en la
cama, creo que ella también.
A media mañana después de desayunar salimos del hotel rumbo a
Santa Cruz, busque a alguno de nuestros fugases amigos de la noche anterior por
el hotel, pero no vi a ninguno.
La experiencia de la noche anterior había despertado en
Marcela nuevamente sus deseos de jugar, ella se paso al asiento de atrás, y se
quito la ropa, quedando solamente en tanguita, a tiempo de pasar a algún camión,
yo disminuía la velocidad dejando a la vista del conductor la desnudes de
Marcela, ella tenía cubierto el rostro con un sombrero, así que el espectáculo
era de cuerpo entero, los choferes le saludaban haciendo sonar sus bocinas, y
querían mantenerse cerca de nosotros, pero sus cargas no se lo permitían, reímos
por las caras que ponían y por los piropos que le lanzaban, llegando ya a la
ciudad, ella se vistió y nos dirigimos al apart hotel.
Llegamos a Santa Cruz ya de noche, nos alojamos en el apart
hotel de siempre, y decidimos que cenaríamos en el apartamento porque no
estábamos con muchas ganas de salir, nos bañamos y pedimos nuestra cena al
restaurant, mientras veíamos una película en el cuarto, tocaron a la puerta,
baje a abrir y era el camarero con nuestra cena, un conocido nuestro (Comentamos
lo que paso en el apart hotel en nuestro relato "Jugando en Santa Cruz"),
deposito la bandeja en la mesa y mientras acomodaba los platos me saludo y
pregunto si estaba con mi señora, le respondí que si, y antes de retirarse me
dijo que estaba para servirnos en lo que deseáramos, y me mando saludos para
ella.
Llame a Marcela a la salita, ella bajo y estaba solo con su
tanguita y una batita corta y transparente, después de comer le sugerí que nos
quedáramos en la salida a continuar viendo la película, ella acepto y se recostó
en el sillón, creo que verla así en esa posición y en ese hotel, me hizo desear
volver a "jugar", subí al cuarto y desde allí pedí que nos trajeran una botella
de vino; después baje a la sala y mientras veíamos la televisión empecé a
acariciar las piernas de Marcela, luego fui subiendo hasta su monte de venus, y
pase a masagear sus senos, metí mi mano debajo de su tanguita y mientras mi mano
tocaba su clítoris, empecé a besarla, sentí su humedad en mi mano y su
excitación en su boca, ella empezó a retorcerse en el sillón de excitación,
tocaron a la puerta, pero ella no escucho, dejándola con la bata abierta y
prácticamente desnuda me levante, me dirigí a la puerta y al comprobar que se
trataba del mismo camarero, abrí la puerta y lo hice pasar, todo fue tan rápido
que Marcela solo tuvo tiempo de girar su cuerpo para intentar esconder su
desnudez, el camarero deposito la botella y vasos en la mesita y pregunto si
deseaba que los sirva, le dije que si, el cerro la puerta y destapo la botella,
yo volví donde ella y comencé a acariciarla, me preguntó si él ya se había
retirado, le dije que no pero que no había problema porque el ya la conocía y
además profundamente, le dí un beso para calmarla, el camarero se acerco con los
vasos, yo tome uno, saque mi verga que ya estaba dura, y lo remoje en vino, y se
lo ofrecí a ella, mi miro y sin mas levanto su cuerpo al encuentro de mi verga,
el camarero tomo todo eso como una invitación, y sin mas se acerco y empezó a
acariciarla, le metía mano por todo lado, hasta que paro en su conchita, hizo a
un lado su tanguita se agacho y empezó a lamerle y mamarle la conchita, ella
gemía mientras me chupaba, ya no aguante mas, deje mi lugar y ocupe con mi verga
su conchita donde antes estaba la lengua del camarero, el se paro y quiso que
Marcela se la chupara, pero ella lo apartó, le indique al camarero donde estaban
los preservativos, el subió y no demoró nada el volver, cuando lo vi con el
preservativo, me separe y le dije que se echara sobre la alfombra, le indique a
Marcela que lo montara, y así lo hizo, ella se clavo de a poco la verga del
camarero en su conchita, mientras ellos estaban follando en un sube y baja
frenético, tome una crema líquida, unte mi verga y me acerque a ella por detrás,
hice que se recostara hacia delante, ambos entendieron lo que pretendía, Marcela
me dijo que no, que no aguantaría tener dos vergas al mismo tiempo, le bese el
cuello y empecé a tocarle los senos, el camarero entendió y le empezó a masagear
el clítoris, ella empezó a gemir de placer, entonces la incline mas y empecé a
metérsela por atrás, ella me pedía que lo haga despacio que le dolía, fui lento,
mientras mas le entraba podía sentir la dureza de la verga del camarero clavada
en su conchita, el la saco un poco dejándome lugar para poder metérsela toda,
cuando toda mi verga entro a su anito, el empezó a bombearle la conchita, ambos
metíamos y sacábamos rítmicamente, ella gemía de placer y de dolor, yo le besaba
el cuello y la sujetaba llevando el ritmo de su cuerpo, el camarero le
acariciaba los senos y su clítoris, después de unos instantes de estar así, ella
me pidió que se la sacara , que le dolía, tuve que hacerlo, creo que al mismo
tiempo que se la sacaba, termino el camarero, porque ella se levanto, el
camarero agarro el preservativo y se fue al baño, no se que momento salíó,
Marcela aún estaba loca de excitación, sin importarle nada me pidió que
nuevamente se la metiera en su conchita, estuvimos follando como locos, me pedía
que no termine que quería mas y mas, mi verga me dolía de tanto follar, al fin
no pude mas y termine, ella al sentir mi descarga caliente tuvo un nuevo
orgasmo, nos abrazamos y estuvimos acostados ahí mismo por algún tiempo, nos
levantamos y al fin tomamos el vino, nos bañamos, cuando íbamos ya a acostarnos,
sonó el celular, era una pareja que habíamos contactado por internet y que les
avisamos que llegaríamos, nos avisaron que estaban camino a nuestro hotel para
poder tomarnos un café y conocernos, pero eso ya será otra historia.
AUTOR: EROSCOCHABAMBA
EMAIL:
eroscochabamba@bolivia.com