Me llamo Viktor, soy un chico de 20 años, soy de Nigeria,
pero yo vivo en España desde los 8 años. Yo soy alto, fuerte y de piel muy
negra. Soy estudiante, y hablo perfectamente español e inglés. El año pasado nos
mudamos a Manchester, por motivos de mis estudios. Soy lector asiduo de esta
página, y me decido a contar mi relato. Tras la muerte de mis padres, yo me
quedé solo en Manchester y no pude hacer frente al alquiler, con lo que me quedé
sin casa. Debido a la muerte de mis padres, este año han vendido aquí a
Manchester mis dos hermanos mayores, que aun vivían en Nigeria. Ellos son
mayores que yo. Tienen 23 y 26 años. Ellos tienen la piel negra, pero más clara
que yo. Ellos tenían unos ahorros, que junto con los míos y mi pequeño sueldo
nos daba para comprarnos un piso. Tras una intensa búsqueda de vivienda, la
última que vimos fue la mejor. Y no solo lo digo por la vivienda, sino también
por la agente inmobiliaria que nos la enseñó.
El día que fuimos a ver la casa nos levantamos muy temprano.
Nos dirigimos a la agencia inmobiliaria con el fin de buscar alguna casa
asequible. En el resto de agencias inmobiliarias nos atendieron mujeres mayores
o hombres adultos. Pero nuestra sorpresa llegó cuando nos atendió una mujer
rubia, de unos 25 años. Era una rubia muy guapa. Tenía una cara bonita y unos
labios carnosos. Llevaba un top muy provocador azul, y que se transparentaba.
Tenía las tetas grandes (una talla 100 aproximada) y un cuerpazo de escándalo.
Nada más verla, mis hermano y yo nos miramos con cara de asombro. Tras un largo
tiempo de ver casas y viviendas, escogimos una que se adaptaba a nuestras
necesidades.
-si quieren les puedo enseñar la vivienda antes de
adquirirla- dijo ella con una voz bonita.
-vale. Preferiríamos ver la vivienda antes de
adquirirla-contesté yo, ya que mis hermanos hablan muy poco inglés.
La chica se levantó y se dirigió a por unas llaves a una
habitación. Cuando salió, cogimos su coche y nos fuimos los cuatro a ver la casa
que íbamos a comprar. Yo iba en la silla delantera del coche, y se me iban los
ojos a las hermosas tetas de la chica. Las tenia grandes y muy firmes. Se me
ponía la polla dura. Intentaba que no se me notara, porque estaba calentísimo. Y
creo que a mis hermanos también. De los tres hermanos, yo soy el que tiene la
polla más grande, 25cm. La de mis hermanos es más normal, de 22cm.
Cuando llegamos a la casa, la chica rubia aparcó el coche y
salió del coche. Yo me quedé hablando con mis hermanos.
-esta riquísima esta rubia. Como me pone- dijo mi hermano
mayor.
-tiene unas tetas enormes y perfectas- dijo mi otro hermano.
Seguimos a la chica y entramos a la casa. La casa era
bastante bonita. No era muy grande. Tenía dos pisos. Después de enseñarnos el
piso de abajo, subimos las escaleras. Mis hermanos hablaban de que querian
follarsela y que se la mamara. Ya en la planta de arriba, ella nos enseñó el
dormitorio. Ella me hablaba a mí. Mis hermanos estaban más pendientes de ella
que de la casa. Los dos se divertían haciendo gestos de cogerle el culo a la
rubia. Yo era el único que le escuchaba, aunque mi vista se iba a sus tetas.

La chica se dio cuenta que nosotros estábamos más pendientes
de mirarla a ella que mirar a la vivienda y, viendo que mis hermanos no le
hacían ningún caso cuando les hablaba, se enfadó mucho.
-perdonen, pero si no les interesa la casa que les estoy
enseñando, no me hagan perder el tiempo. Tengo muchos compradores que están
interesados en ella. Así que si no me prestan atención me voy.- dijo ella muy
enfadada.
-la que nos interesa en este momento eres tu- le dije yo
acercándome a ella.
-por favor- me contestó ella apartándome. –les explico lo que
tiene y me voy, ya veo que no están interesados-
Mis hermanos me hicieron señas para que me sacara la polla.
Yo me desabroché los jeans y me saqué la polla. Aún no la tenía dura, pero era
lo bastante grande para que la rubia se la metiera en su boquita. Mientras, mis
hermanos la rodearon.
-disculpen, yo me marcho de aquí- les dijo a mis hermanos.
Luego se giro hacia mí y, cuando me iba a decir que nos marcháramos, se quedó
mirando mi polla. -¿qué es esto? , ¿Esto es real?- me preguntó, mientras que me
agarraba la polla con las dos manos. –Menuda polla me gastas, chaval. Es la más
grande que he visto. ¿Puedo tocarla?-
-Por supuesto- le contesté yo.
En ese momento empezó a masajearme la polla. Mi polla empezó
a crecer en sus manos. Cuando crecía, ella se mostraba más sorprendida.
Mientras, mis hermanos se reían. De repente la soltó, y sin dejar de mirarla, se
levantó.
-Si quieres puedes probarla- le dije yo, con ganas de que
esos labios carnosos me la mamaran.
-ya está bien. Aquí yo he venido a trabajar- me contestó.
-venga, no seas tímida. Seguro que no has mamado una polla
igual- le volví a decir.
-esta pedazo de polla es impresionante.- me dijo, sin parar
de mirar. Mientras me decía eso, se volvió a poner de rodillas y se la metió en
la boca. Me la mamaba con glotonería, con unas ganas enormes. Mientras me la
estaba mamando, se acercaron mis hermanos también con la polla fuera del
pantalón.
-no me lo puedo creer. Lo que dicen de los negros es bastante
cierto.- dijo ella al verse rodeada de nuestras pollas.
Poco a poco empezó a chupar una a una. La que más mamaba era
la mía. Mientras tenía una polla en la boca, masajeaba las otras dos con una
dulzura estupenda. Fue mamando todas las pollas. Cuando me la chupaba, me miraba
con ojos de asombro debido al tamaño de mi pene. Después se giró y se la chupó a
mis hermanos. Comenzó despacio hasta que sus miembros fueron endureciendo, luego
les dio una mamada como para que acabaran rápidamente, pero no consiguió el
objetivo. Uno de mis hermanos comenzó a moverle la cabeza al ritmo que quiso,
mama estaba empalada por la polla de ese negro. Las iba chupando pasando de un
rabo a otro, de rodillas, agarrada nuestras pollas con miedo a que le escaparan

Después de estar más de media hora mamando las tres pollas
con muchas ganas. Se las sacó de la boca.
-me encanta mamar vuestros rabos, sobre todo el tuyo campeón.
Cuando me la metas me vas a partir en dos- dijo mientras me pajeaba a mí. –vamos
a la cama y me follais.
Después de decir eso nos llevó a la cama. A mi me llevó con
la polla agarrada. No me la quería soltar. Tumbó a mi hermano en la cama y se
quitó la parte de arriba del vestido. En ese momento sus tetas quedaron al aire.
Las tenía gordas y firmes. Jamás había visto unas así.

-¿qué te parecen mis tetas? Son grandes y bonitas verdad.- me
dijo mirándome a la cara, mientras me puso una mano en su teta. –cuando la tocas
aún se te pone más dura.
-son unas tetas preciosas.- le dije yo cuando le tocaba las
tetas.
-son todas para ti- me dijo ella. Después se quitó toda la
ropa.

Cuando estábamos todos desnudos, ella se agacho a chupársela
a mi hermano que estaba tumbado en la cama. Cuando puso el culo en pompa, se
giró y me pidió que se la metiera hasta el fondo. Yo obedecí y se la metí por el
coño con todas mis fuerzas. A la vez que yo la penetraba, mi hermano le apoyaba
la cabeza para que se la chupara. Después de un buen rato, mi hermano mayor se
corrió. Entonces se ella le ordenó a mi otro hermano, al que estaba pajeando
antes, que se pusiera encima de la cama para que pudiera chupar otra polla.
-me vas a partir. Sigue, sigue. Follame campeón- me decía a
mí.
Su vagina empezó a hincharse debido al grosor de mi polla.

La teníamos a cuatro patas en la cama. Cuando a mi hermano
mayor se le volvió a poner dura, me relevó y empezó a follarse a nuestra chica
mientras ella seguía mamándosela a mi otro hermano y me pajeaba a mí. La polla
de mi hermano entraba y salía del coño de la rubia mientras ella gemía de
placer. En cada meneo sus tetas se balanceaban. Después de estar más de diez
minutos mamándosela a mi hermano, este también se corrió. Al no tener ninguna
polla en la boca, la rubia chillaba de placer. Entonces yo se la puse en la
boca. En ese momento se calló
Después de un rato. Le dijo a mi hermano mayor que parara.
-campeón, túmbate en la cama que quiero que me claves ese
pollón- me dijo ella.
Yo acepté y me tumbé. Ella se sentó encima de mi polla, la
cual estaba más grande que de costumbre. Cuando entró, ella empezó a gemir de
placer. Yo le ayudaba a subir y bajar, sujetándola de las caderas. De vez en
cuando me pedía que bajara el ritmo, entonces yo aprovechaba para sobarle las
tetas. Ella le chupaba las pollas a mis hermanos. Yo ya no tuve más aguante y me
corrí dentro de ella.
Después, se tumbó en la cama y le pidió a uno de mis hermanos
que le penetrara. Estaba con las piernas abiertas, gimiendo como una perra. La
polla de mi hermano entraba y salía de su vagina, mientras nos la masajeaba a mí
y a mi hermano mayor.

La polla de mi hermano entraba y salía de su vagina, mientras
ella gritaba como una loca. Yo le masajeaba las tetas, mientras ella me miraba a
mí.
-sois mis mejores clientes- nos dijo. Y se metió mi polla en
la boca. La chupaba muy bien.
Se la tragaba entera, deslizando sus labios a lo
largo de la polla, sintiendo como se deslizaba a través de sus labios y entraba
entera a su boca. Era la mejor mamada que me habían hecho nunca.
Después de un rato, nos pajeó con mucha fuerza a mí y a mi
hermano, con el propósito de que nos corriéramos. Y lo consiguió. Después se la
chupó a mi hermano mayor, quien después de follarsela, se corrió muy pronto en
su boca. Ella se pensaba que ya habíamos acabado, pero mis hermanos y yo aún
teníamos aguante.
-bueno. Ya hemos acabado. Al final se quedan la casa o no.-
nos preguntó ella.
-aún no hemos acabado.- le dije yo, tocándome la polla, que
se m había vuelto a poner erecta. –Todavía no hemos probado ese culito-.
-no por favor. Por el culo no. Me vais a reventar.- dijo ella
con cara de miedo, sin parar de mirar mi polla.
-gírate perra. Pon el culo que te voy a meter mis 25cm.- le
dije yo
-me vas a partir en dos campeón- dijo ella, negándose a que
le diera por culo.
-chúpala un poco y después te doy por culo. O no ha y trato-
le dije mientras mis hermanos y yo nos reíamos.
Ella obedeció, mirando poseída mi polla, que la tenía en las
manos. Volvió a metérsela en la boca y estuvo un buen rato chupándomela.
-túmbate en la cama, que tu campeón te va a dar tu merecido-
le dije.
Ella se tendió en la cama, y me puso el culo. Yo la embestí
sin pensármelo. Estaba claro que nadie le había follado ese culito, porque me
costó mucho entrar.
-ahhhhh.- gimió ella de dolor. En ese momento, mis 25cm
entraron dentro de su culo.
-ahhhhh. Que polla tienes campeón. Reviéntame el culo- me
dijo ella.
-déjame que te sobe bien tus enormes bombas, cariño- le dije
yo mientras le perforaba el culito. Ella levantó un poco su cuerpo y me dijo:
-sóbamelas mientras me perforas con tu enorme polla. Soy toda tuya-.
Cada vez que le penetraba el culo chillaba de placer. Cuando
le metí la polla hasta el fondo, me quedé haciendo movimientos mientras ella
tenía unos espasmos de placer. Mientras se metía las pollas de mis hermanos en
la boca.
Después de más de quince minutos de reventarle el culo, no
pude más y le dije que me iba a correr.
-córrete en mis tetas, campeón. Te lo mereces por haberme
reventado el culo- me dijo ella, que parecía hipnotizada con mi polla.
Después de decirme eso se metió mi polla entre las tetas y
empezó a subir y bajar lentamente. La imagen era preciosa. El contraste de mi
gran polla negra con sus grandes tetas blancas.
-te gusta campeón.- me dijo mirándome a la cara.
-si. Sigue por favor.- le insistí yo.
Después de diez minutos de masajearme mi polla con sus tetas,
no aguanté más y descargué en su cara. Ya no pude más. Me di cuenta de que era
la corrida final porque descargué gran cantidad de semen. Después, agarró las
pollas de mis dos hermanos y las chupó con muchas ganas. Después de un tiempo de
mamársela, ellos tampoco aguantaron y se corrieron en su cara.

Yo estaba tumbado en la cama. Estaba cansado después de la
caña que me dio aquella hermosa agente inmobiliaria. Mi polla ya no reaccionaba.
Fue la mejor hembra con la que he follado. Mis hermanos se fueron muy
satisfechos.
Nos quedamos solos. Ella se recostó a mi lado.
-eres un campeón. Es la polla más grande que he probado- me
dijo ella mientras me la tocaba.
-gracias. Tú eres la mejor hembra que me he follado.- le
contesté yo.
-compráis la casa, ¿verdad?- me preguntó ella.
-por supuesto.- le dije yo mientras le sobaba las tetas.
-pues pasa por la oficina y firmamos el contrato. Y si tienes
algún problema, me avisas.- me dijo sonriendo. Después se levantó y se fue.
Ahora viene de vez en cuando a hacerme una visita. Supongo
que os podéis imaginar como acaban las visitas …