Son las 2 de la tarde.
Entré a mi cuarto a dormir la siesta. Antes defequé. Fume
algo de hierba para despertarme la piel. Todavía en el baño me despojé de mi
bombacha, me apoyé sobre la pared y me observé en el espejo subiéndome mi
pollera larga, ví mi pubis desnudo, el vello negro, las piernas abiertas...con
el índice y el mayor me separé los labios de la vagina y me observé en el
espejo, un triángulo de carne rosada y rugosa con un pequeño centro
asomándose...
Bajé bien la persiana y me aseguré de que la puerta tuviera
doble llave, faltaba una vuelta, tiré por las dudas y descubrí la rendija de la
cerradura. Tomé un corpiño y lo colgué tapando el agujerito.
Encendí el equipo de música y puse música bajita. Miré en
derredor, necesitaba algo, me dieron ganas.
Busqué por los estantes de la cocina que sostienen libros,
busqué aquí y allá en silencio, volví al baño, salí. No había desodorantes, ni
juguetes, ni adminículos susceptibles de ser usados para lo que yo quería. La
música seguía sonando. Ví las velas...algunas pequeñas y redondas, otra casi
entera...ésta tal vez. La observé y me resultó muy fina, talvez con ésta....fui
al otro mueble y tomé un preservativo. Lo abrí. Coloqué la primer vela y luego
la otra más corta y noté que quedaba el globito vacío en el fondo, así que tomé
una pequeña sin usar; su punta de cohete calzó perfectamente en el espacio ése.
Anudé el forro y coloqué otro por seguridad. Fui al baño, tomé una crema rica
hidratante de Avón y caminé. Llegué al borde de mi cama. Está situada frente a
la puerta, sobre el suelo, es de una plaza, rodeada de tres inmensos
almohadones...está deshecha desde hoy por la mañana. La estiro un poco así nomás
para estar cómoda. Me saco las botas y me siento boca arriba mirando hacia la
puerta. Me levanto la pollera y la enrollo en mi cintura dejándome todo al aire.
Me estiro y tomo los almohadones, los apoyo a mis espaldas para permanecer
sentada y así verme la vulva mientras me masturbo. Mis pies descalzos, casi se
tocan y mi sexo, totalmente abierto y desnudo, iluminado por la luz de la tarde
se cuela a través del vidrio opaco justo frente a la puerta. Mi
vagina...comienzo a tocárla con mi diestra. Me mojo los dedos con saliva y la
acaricio, mi respiración agitándose, puedo oírme y el placer comienza a llegar a
cada cuadradito de mi piel desde el clítoris...pienso cómo me gustaría sentir el
ritmo de tus pelotas sobre mi clítoris, mientras estoy en cuatro y vos agarrado
de mis cachas, me embestís y me cojés y me cojés...el acolchado de tus huevos
cuando se ponen tiesos y te descontrolás conmigo calzada. Dame tu verga para
tragármela, quiero verte saltar desde el pito los chorros calientes de leche,
dámelos en la garganta, haz que me atragante por el inesperado lechazo. Quiero
oírte los gritos del placer, lo visceral de tu voz cuando el orgasmo te toca los
talones...que pija deliciosa, que pedazo de carne caliente, tengo sed, dámela
estoy sedienta...
Respiro fuerte intentando no gemir, el placer me invade, doy
pequeños golpecitos a mi clítoris, ya está duro. Me toco los labios con los
dedos ensalivados, los observo un poco más oscuros en ambos bordes, gruesos,
rosados, hinchados por la excitación. Juego con la entrada a mi cuerpo que se
ofrece como una madreselva carnívora, y aunque no quiero, no puedo evitar que el
dedo mayor se me escape a penetrarme un poquito...mi respirar fuerte se
convierte entonces en palabras cortadas de goce, en hayes de placer privado y la
sangre entera siente un golpe de energía y comienzo inevitablemente a
gemir....despacito, quería que fuera de apoco y durara mucho más... Estoy muy
exitada. Me detuve. Inmediatamente mis dedos siguieron sin pedirme permiso y
sucedió de vuelta: el mayor se metía y salía todo, se metía y salía ...cada vez
más adentro, hasta llegar a tocarme el interior completo....
Respiraba dificultosa y tenía los pezones erectos y el flujo
calentito y la carne se me había incendiado...No podía detenerme y así como
estaba, masajeándome, tomé el tarro de crema con parte de esa mano y con la otra
destapé el pote. Solo por un segundo me solté la vagina para poner el dedo en la
crema, abrí mi sexo y deliberadamente encremé la entrada de carne caliente, por
los bordes vulvares y hacia adentro. Mi diestra volvió al clítoris y la otra
tomó el instrumento.
Muy, muy lentamente y en éxtasis, me empecé a penetrar...no
sábes lo divino que me sentí al hacerlo entrar....fue con ritmo entrecortado, no
armónico, con la velocidad lenta que nos dice el placer. Te imaginé sentado en
esa silla frente a mí, totalmente desnudo y descalzo, los pies apoyados en el
piso, tu pija en la mano totalmente dura y gimiendo por la calentura que te
produce estar viéndome frente a vos, así en este vicio privado y fuera de
control, pajeándome con algo adentro que me hace estremecer de goce.
Por un instante suelto el instrumento y las paredes internas
de mi cuerpo lo aprisionan porque estoy muy caliente, a punto de acabar, el
orgasmo está dándome el primer aviso...solté totalmente lo que tenía dentro mío
y la presión de las paredes lo expulsaron para afuera cómo si estuviera
evacuando, se me salía, lo empujé otra vez para adentro y un gritito se me
escapó porque me gusta mucho la sensación, otra vez suelto, casi se sale
devuelta de mi cuerpo expulsado por los músculos de mi vagina. Entonces lo tomo
firmemente y lo hago entrar y salir de mí, mientras mi diestra sobre el clítoris
ensaya circulitos concéntricos, mi aparato sigue entrándome y saliéndome con la
otra mano. Sensaciones deliciosas para mi cuerpo.
De pronto: me detengo, quiero gozar un poco más. Me siento el
clítoris y lo veo latir. Lo observo latir como si fuera un animal que se está
tragando con sus labios de vulva a ése consolador que me elaboré. En cuanto
vuelvo a tocarme es ya para no parar y entonces descubro que si golpeteo sobre
mi clítoris color rojo fuerte, que ha comenzado a latir desmesuradamente, mi
concha devora desesperada a ese aparato y se abre para tragarlo entero, presiono
hacia el fondo y grito de goce, ya no lo deja ir y el golpeteo, que delicia, con
el índice y el mayor, como tocando un piano de una única tecla con dos dedos,
uno por vez. Ya acabo, veo las tres velas que brillan debajo del latex y me lo
meto hasta el fondo. Tengo un orgasmo padre, lleno de contracciones que estiran
mi cabeza como a un látigo desde mi vagina, subiendo por mis nervios y
sacudiéndolos...estallo de placer y no paro de gozar hasta el último
temblor...hasta el último, ya imperceptible, delicioso...
Los labios agarrados al látex. Lo aprisionan un rato, la mano
exhausta sobre el pubis...de a poco intento liberarme del objeto de placer. Lo
observo brillar de fluido, huelo a sexo, a leche y a saciedad. Escucho la música
aún sonando.